Inauguración de la Exposición de Carteles de la República |  |
Saludos protocolarios.
Buenas tardes.
Bienvenidos al Parlamento de Cantabria.
Estamos aquí para inaugurar la Exposición Carteles de la República. Esta exposición, junto a una serie de conferencias que tendrán lugar próximamente en la sala polivalente, constituye uno de los principales programas con los que seis organizaciones de Cantabria quieren conmemorar el 75 Aniversario de la Proclamación de la II República, el histórico día 14 de abril de 1931.
Estas organizaciones son el PSOE, el PCE, la UGT, IU, CCOO, y Héroes de la República. Les felicito a todos por su iniciativa.
Quiero, con este motivo, destacar cuatro ideas que me parecen pertinentes.
1.- En primer lugar: El Parlamento de Cantabria es la reunión de los 39 diputados y diputadas que representamos legítimamente al Pueblo Cántabro. Representamos las ideas de los cántabros y las cántabras, aquilatadas en las elecciones autonómicas. Representamos sus distintas mentalidades, los diferentes sentimientos, las sensibilidades variadas y opuestas. Sensibilidades enmarcadas en experiencias vitales desiguales; ubicadas en vivencias familiares muchas veces antagónicas. Pero todas estas sensibilidades conforman el pluralismo político, cuya casa es el Parlamento.
Por eso quiero hacer patente mi agradecimiento personal e institucional a la Mesa del Parlamento, el órgano de Gobierno de esta Institución, formada por diputados del Partido Popular, del Partido Socialista y del Partido Regionalista de Cantabria. Les agradezco su decisión unánime de acoger esta exposición que hoy inauguramos.
2.- En segundo lugar, quiero poner de relieve la voluntad de conferir un carácter histórico al acto que ahora estamos celebrando. En estos días, se están escribiendo bellos argumentos sobre el significado profundo de la Segunda República. Pero nadie ni nada nos obliga, a todos, a compartirlos. Como presidente del Parlamento, no quiero expresar aquí mis opiniones personales, sino criterios y valoraciones que, honestamente, entiendo son compartidos, o pueden ser compartidos por todos los demócratas. Tengamos la idea y la experiencia personal que tengamos sobre la reciente historia de España.
Creo que podemos compartir, por ejemplo, que el 14 de abril de 1931, a España se le presentó una oportunidad extraordinaria. Aquel día culminaba un proyecto largamente ambicionado por varias generaciones desde mediados del siglo XIX, incluso desde las Cortes de Cádiz, diría yo. Un proyecto que tenía la palabra República como talismán. Y dentro de ese talismán simbólico, las viejas aspiraciones de libertad, de justicia, de democracia, de igualdad, de solidaridad y de pluralismo político.
La República fue el primer gran intento de establecer en España una democracia plena, avanzada, en la que las diferencias sociales debían disminuir. Las mujeres votaron por primera vez. Los debates parlamentarios se centraron en los derechos y libertades públicas, los estatutos de autonomía, la separación de la Iglesia y el Estados y las políticas sociales.
Creo que podemos compartir que los hombres y las mujeres de la República se propusieron dignificar la vida política, entendiendo la política como un compromiso por el futuro.
3.- En tercer lugar, quiero significar que el final trágico de todo este proyecto, la guerra civil, no fue realmente un final. Fue, eso sí, una brutal interrupción. No fue un final porque la sociedad española, nuestra generación, está empeñada, vuelve a estar empeñada, en reanudar aquellos grandes valores señeros por los que han trabajado y han soñado tantas generaciones de españoles: la convivencia en paz, en libertad, en justicia, en solidaridad y en pluralismo.
Son valores constitucionales. Son los mismos grandes valores supremos de nuestra Constitución, la del Rey don Juan Carlos I.
Por cierto, el Rey ha derrochado gestos de reconocimiento y gratitud hacia los hombres y mujeres que encarnaron la República: Sea en la visita que la semana pasada hizo al Centro de Republicanos Españoles en Toulouse, sea en los gestos más antiguos con la viuda de Azaña en México, con los niños de la guerra en Rusia.
4.- En cuarto lugar, creo que España tiene una deuda con su historia más generosa. Lo decía ayer el historiador Gabriel Jackson: Durante décadas, los derrotados de la República no pudieron hablar en público de sus sufrimientos personales, ni de las pérdidas padecidas por sus familias. Después, durante la transición, la mayoría estuvo de acuerdo en que merecía la pena seguir manteniendo un silencio casi absoluto sobre el pasado porque era el precio a pagar por conseguir este primer sistema democrático estable en la historia de España.
Superada la transición, la democracia está plenamente consolidada. Hoy nos podemos reunir en libertad en el Parlamento para recordar un acontecimiento histórico de tanta trascendencia.
Personalmente, para mí es un honor poder hacer estas reflexiones como presidente del Parlamento al cumplirse esta efeméride. Porque sé que son reflexiones, sentimientos e ideas que hoy comparte mayoritariamente el pueblo de Cantabria. Es un honor y a la vez una emoción, porque tengo en la mente a muchos hombres y mujeres, que ya no están aquí, y que hubieran merecido expresar estos sentimientos mucho antes que yo. Por ejemplo, cuando en 1956 se cumplió el 25 aniversario del 14 de abril. Imposible. Lo hicieron, pero en el exilio. Por ejemplo, cuando se cumplieron los 50 años. En 1981. Lo hicimos, pero bajo el síndrome del último intento de golpe de estado.
Estoy seguro de que a ustedes, los organizadores de la exposición, les ocurre lo mismo.
Estoy seguro de que por las mentes de ustedes desfilan estos días los nombres de muchos hombres y mujeres que dedicaron sus mejores energías a difundir las grandes virtudes ciudadanas:: la justicia, la solidaridad, la libertad, la tolerancia. Ustedes, como yo, tienen el honor y el privilegio de ponerles voz a aquellos hombres y a aquellas mujeres. De volverles a traer a la historia.
Gracias por exponernos aquí los Carteles de la República.
Queda inaugurada la Exposición.