“EL NUEVO ESTATUTO CATALÁN NO TIENE QUE ESTAR FUERA DE LA CONSTITUCIÓN, PERO TAMPOCO POR DEBAJO”
CONFERENCIA DE ERNEST BENACH, PRESIDENTE DEL PARLAMENTO DE CATALUNYA
Señoras, señores:
Como presidente del Parlamento de Catalunya, es para mí un honor y una satisfacción pronunciar esta ponencia en el curso de verano titulado Reforma de estatutos, reforma de la Constitución que organiza la Universidad de Cantabria, a la que agradezco la invitación.
INTRODUCCIÓN: El porqué de la reforma
• El Estatuto de la transición
El Estatuto de autonomía de Catalunya vigente, aprobado en referéndum el 25 de octubre de 1979, se inscribe en el marco institucional surgido de la transición democrática española. Ésta constituye un modelo ampliamente estudiado y analizado internacionalmente y, sin duda alguna, ha sido ejemplo, en ciertos aspectos, para las transiciones políticas de otros países de la Europa del este y de América Latina.
Sin embargo, como todo modelo, como casi todo en la vida, la transición tiene aspectos positivos pero también negativos.
La transición democrática española ha conseguido establecer un período de paz, libertades y estabilidad, históricamente breve, pero sorprendentemente largo a tenor de la historia moderna española. Pero la transición española también supuso dejar cabos sueltos, puntos oscuros que en la actualidad muchos están todavía por esclarecer. Entre ellos destaca especialmente el del reconocimiento y respeto a las libertades de las diferentes naciones existentes en el Estado español, porque hay una primera constatación clara desde mi punto de vista, y seguro que no compartida por la totalidad de los presentes en la sala, y que no es otra que en el Estado Español conviven diferentes naciones. De hecho lo demuestran los numerosos conflictos entre el Estado y las comunidades autónomas presentados ante el Tribunal Constitucional.
Sin duda alguna el escenario de la transición influyó en el Estatuto de Catalunya: desde renuncias a planteamientos legítimos, la voluntad de consenso y paz por encima de otras consideraciones, hasta detalles más prosaicos, pasando por la utilización de referentes que influyeron en el modelo adoptado.
El Estatuto surgido en este contexto significó un documento abierto y flexible –al igual que la Constitución- capaz de dar soluciones a las incertidumbres y retos del momento, pero considerado por muchos insatisfactorio e insuficiente.
Con el tiempo hemos comprobado como el carácter abierto del documento quedaba a la merced de las mayorías y de los equilibrios políticos coyunturales, y cómo su flexibilidad tendía a ser interpretada en términos restrictivos. Dicho carácter abierto y flexible se ha convertido, pues, en un freno para el desarrollo legislativo y competencial de Catalunya. Las líneas difusas que permitían aspirar a elevados niveles de autogobierno, al trasladarse a la realidad se convirtieron en todo lo contrario, se volvieron en contra de esas aspiraciones.
Queremos que cambien las cosas, para bien de todos, y queremos cambiarlas desde su base. El Estatuto llamado de Sau, ha sido, desde el 1979, un instrumento indispensable y fundamental en la recuperación y el desarrollo del autogobierno de Catalunya. Su contribución no debe ser menospreciada en absoluto, pero, tras casi 26 años de su aprobación, éste presenta ya síntomas de agotamiento.
No queremos un marco excesivamente flexible la interpretación del cual siempre quede en manos del poder estatal. Queremos un marco que nos permita decidir desde Catalunya, sin miedos, sin condiciones, para poder dar respuesta a las demandas de su población y afrontar los retos que nos presenta la actualidad.
• Nuevos tiempos
Y es que no podemos olvidar que los tiempos han cambiado, y que la realidad del momento poco tiene de semejante con la de hace 26 años.
El mundo, Catalunya no es la excepción –y España tampoco-, está cambiando muchísimo, y lo hace a un ritmo trepidante.
El estallido de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación, el proceso de globalización, las corrientes migratorias, la configuración de una nueva Europa, el envejecimiento demográfico, el papel de la mujer..., son sólo algunos de los aspectos que han convertido a la sociedad actual en una sociedad irreconocible en relación con la existente no hace muchos años, y que han transformado los vigentes instrumentos políticos en unos instrumentos ineficientes e incapaces de dar respuesta a todos estos nuevos planteamientos y a las demandas sociales que de ellos se desprenden.
Son muchos, pues, los cambios que convierten al vigente Estatuto, el Estatuto de Sau, en un instrumento que dio sus frutos, pero que con el paso del tiempo se ha transformado en caduco e ineficaz. Necesitamos sin falta, sin más dilaciones, un nuevo Estatuto que nos permita superar las imperfecciones que arrastramos aún desde la transición y que detienen el avance, el desarrollo de la Cataluña actual.
Aspectos como el marco competencial, el hecho diferencial, la articulación del territorio y el sistema de financiación, son algunas de las imperfecciones, algunas de las carencias, que nos impiden el paso hacia un mayor desarrollo y autogobierno. Estas son las carencias de un Estatuto que está ya agotado.
En la Europa actual se impone el principio de subsidiariedad y se generaliza cada vez más la necesidad de acercamiento de determinados poderes de decisión para dar respuesta a las nuevas demandas y a los nuevos retos que se nos plantean. Unas decisiones se localizan, otras se internacionalizan, y el papel del Estado queda muchas veces en duda de eficiencia y eficacia, a pesar de que mantenga la razón de la legalidad y legitimidad atorgadas en el pasado.
Las sociedades evolucionan y, en consecuencia, los instrumentos jurídico-políticos en tanto que están a su servicio, también deben evolucionar. No olvidemos que estos instrumentos son legítimos por la voluntad de su ciudadanía, del pueblo que pone en sus manos el ordenamiento y la autoridad, buscando paz, bienestar y seguridad para sus miembros.
Pues, con el objetivo común de adaptarnos a la realidad actual, de rediseñar el futuro de Catalunya, los catalanes y las catalanas debemos decidir cuál es el marco jurídico-político que más nos conviene para lograr un país que se identifique a partir de conceptos como bienestar, libertad, paz y convivencia. Los catalanes y las catalanas debemos abrir una nueva etapa para Catalunya, una etapa que redefina las relaciones entre Catalunya y el Estado Español, pero también que suponga una redefinición interna.
PROCEDIMIENTO
• Antecedentes
Permítanme que, antes de empezar con el proceso de reforma del Estatuto, les exponga los antecedentes.
Tras algunos años promoviendo el debate sobre la reforma del Estatuto de autonomía, el mes de octubre de 2002, en una resolución sobre la orientación política del Ejecutivo, se constataba la existencia de un retroceso en el desarrollo autonómico y se acordaba emprender en la siguiente legislatura –es decir, la actual- los trámites necesarios para la reforma del Estatuto de Catalunya y para la devolución de los derechos históricos de Catalunya, con el objetivo de garantizar la salvaguarda de los derechos de Catalunya como nación.
Dos meses más tarde, el 5 de diciembre de 2002, y tras un año y nueve meses de trabajo realizado desde la Comisión de Estudio para la profundización del autogobierno, se aprobaban, en el Parlamento de Catalunya, dos mociones referentes al autogobierno y al ejercicio del mismo.
En la primera de ellas se recurría a los motivos expuestos ya en la introducción de esta ponencia para mostrar la necesidad de la reforma. Esta moción dice textualmente: “El Parlamento manifiesta que las líneas de reforma y los instrumentos necesarios para concretarla (acuerdos políticos, reformas legislativas y constitucionales o estatutarias), deben ser considerados de manera conjunta al servicio de un objetivo común: la adaptación de las normas y de las instituciones de las Generalitat y del Estado a las nuevas necesidades de los ciudadanos y a la demanda de instrumentos más eficaces para la resolución de los problemas que afectan a la sociedad catalana.”
Conscientes de la exigencia de una reforma para poder avanzar, y al margen de las diferencias partidistas, cabe resaltar que el informe final de la Comisión de estudio para la profundización del autogobierno fue aprobado sin ningún voto en contra, insisto, sin ningún voto en contra.
• El procedimiento
El procedimiento de la reforma estatutaria se encuentra descrito en los artículos 56 y 57 del Estatuto de autonomía de Catalunya.
Existen dos maneras de proceder dependiendo de:
- Si se trata únicamente de alterar la organización de los poderes de la Generalitat (artículo 57).
- O bien si la reforma afecta también a las relaciones entre Catalunya y el Estado (artículo 56).
La reforma actual contiene elementos de ambos casos, por lo que se debe utilizar el procedimiento descrito en el artículo 56. Según este artículo la iniciativa de la reforma corresponderá al Consejo Ejecutivo o al Gobierno de la Generalitat, al Parlamento de Catalunya -a propuesta de una quinta parte de sus diputados y diputadas- o a las Cortes Generales.
En el caso de la propuesta de reforma actual ha sido el Parlamento de Catalunya el promotor, y cuenta con el apoyo del Gobierno de la Generalitat.
El Parlamento ha constituido una Ponencia responsable de la redacción de la propuesta de reforma del Estatuto, integrada por representantes de los distintos grupos parlamentarios, más dos letrados y un gestor parlamentario.
La propuesta de reforma requerirá, en todo caso, la aprobación del Parlamento de Catalunya por mayoría de dos terceras partes, la aprobación de las Cortes mediante Ley Orgánica, lo que requiere la mayoría absoluta del Congreso de los Diputados, y, finalmente, el referéndum positivo de los electores.
Si la propuesta de reforma no se aprueba por el Parlamento de Catalunya o por las Cortes Generales, o no es consolidada mediante referéndum por el cuerpo electoral, no podrá ser sometida nuevamente a debate y votación al Parlamento hasta que habrá transcurrido un año.
La aprobación de la reforma por las Cortes Generales mediante Ley Orgánica incluirá la autorización del Estado para que la Generalitat convoque el referéndum.
• Diálogo
La Ponencia redactora de la reforma empezó sus reuniones de trabajo el 12 de febrero de 2004. Y el procedimiento de la propuesta de reforma del Estatuto ha tenido un carácter abierto y participativo y ha sido presidido en todo momento por el diálogo.
El arte de la política es, precisamente, el arte de gestionar conflictos. Ante un conflicto las partes implicadas (personas, pueblos, Estados...) pueden responder con agresividad, o bien con diálogo. Es decir, pueden utilizar la fuerza o escuchar y buscar una salida satisfactoria para todos.
Por todos es conocido que la respuesta de la agresión, el rechazo a dialogar, resulta del ciego egoísmo, de una perspectiva obtusa, y conduce a un futuro presidido por el miedo.
El diálogo, por lo contrario, se basa en la consideración de las consecuencias, en un horizonte de futuro abierto. Resolver conflictos mediante el diálogo es, pues, una opción inteligente que aborta toda posibilidad de tensiones y violencias.
Este diálogo es, en estos momentos de cambio, un elemento imprescindible. Catalunya vive un episodio importantísimo para su historia presente y futura, y para que este sea un éxito debemos debatir, intercambiar opiniones, contrastar proyectos, discutir democráticamente, para lograr un acercamiento de las distintas opciones.
Los derechos y las libertades de las personas y del conjunto de Catalunya están sobre la mesa y son necesarios nuevos acuerdos, nuevos consensos –no siempre fáciles-, que permitan superar algunas de las imperfecciones ya citadas anteriormente. El diálogo, sin duda alguna, es el mejor camino para conseguirlo.
Resultado de esta apuesta clara por resolver el conflicto mediante el debate, la conversación y el intercambio de ideas, en busca de consenso y de unos pactos que nos acerquen a un país más libre y justo, he reivindicado durante todo el proceso de reforma la necesidad de que los diferentes partidos políticos se imbuyan de sentido de Estado, que piensen en el porvenir del país, en su ciudadanía, en sus derechos y libertades, y que dejen de lado los intereses electorales, los intereses partidistas y las luchas estériles entre las distintas fuerzas. Diálogo y sentido de Estado, estos valores son los que necesita la reforma del Estatuto.
• Participación
El nuevo Estatuto, en tanto que escenario donde se desarrollará el futuro de nuestro país, necesita la unión de todas las fuerzas, de todas las partes, porque el futuro del país es el futuro de todas sus personas. El nuevo Estatuto exige un frente común del pueblo de Cataluña, de sus representantes políticos, más allá de los intereses particulares.
Conscientes, pues, de esta razón de ser, las tareas de la reforma del Estatuto se han desarrollado desde la máxima colaboración y participación, como debe ser si aspiramos a conseguir un Parlamento completamente abierto.
Conocedores de que la reforma del Estatuto, su elaboración, aceptación y desarrollo no son sólo responsabilidad de los ponientes de la reforma, se han dispuesto unos mecanismos de participación que han permitido que las entidades y la ciudadanía expresen también sus opiniones al respecto. El nuevo Estatuto es responsabilidad de todo el pueblo y exige el apoyo y la implicación de todos y cada uno de los catalanes y catalanas.
La Ponencia redactora de la propuesta de la reforma del Estatuto de autonomía de Cataluña, consciente de la necesidad de un trabajo conjunto, ha escuchado a los principales agentes socioeconómicos del país, las aportaciones directas de más de 40 entidades representativas de la sociedad civil catalana, más de 50 instituciones públicas (ayuntamientos, diputaciones, síndicos, el Instituto Catalán de la Mujer...), y a un número importante de expertos y de personalidades.
1. Participación: Entidades
Empecemos por las aportaciones realizadas des de las entidades representativas de la sociedad civil.
La Ponencia dio voz y parte en este debate a la sociedad civil mediante la respuesta de un cuestionario acordado previamente y que fue entregado a distintas asociaciones y entidades del país.
Este acercamiento no se debe sólo a la exigencia de cumplir con los objetivos de profundización y participación democrática, o para facilitar la proximidad entre el Parlamento y la ciudadanía –por cierto, meta importante en esta legislatura.
Este acortar distancias se debe también, ya lo he dicho anteriormente, a la importancia del texto del Estatuto. Este no es una carta de peticiones, no es una iniciativa gratuita, sino el diseño de la Catalunya del futuro y, por lo tanto, requiere el pleno apoyo del pueblo de Catalunya.
La activa sociedad civil catalana, sindicatos, patronales, asociaciones de vecinos, de consumidores, entidades culturales y económicas, han expuesto sus demandas entorno a lo que debe recoger el nuevo Estatuto, en cuanto a sus derechos, deberes y competencias.
Esta forma de proceder, sin duda alguna, enriquece al tiempo que fortalece la propuesta de reforma.
2. Participación: Expertos
También los expertos y sus aportaciones han significado una valiosa colaboración a la propuesta de nuevo Estatuto.
Para conocer con detalle las aportaciones efectuadas por técnicos y expertos en la materia, consultados para enmarcar los debates desde una perspectiva científica, podemos consultar tres documentos:
- Las conclusiones de la Comisión de Estudio de profundización del Autogobierno que el Parlamento impulsó entre 2001 y 2002 para valorar la aplicación del Estatuto de autonomía vigente y las perspectivas de profundización de autogobierno.
- El Informe sobre la reforma del Estatuto que realizó en 2003 el Instituto de Estudios Autonómicos, con la colaboración de una comisión académica.
- Y también podemos consultar las diferentes propuestas presentadas desde los partidos políticos con representación parlamentaria en Catalunya.
Asimismo, nuestra institución quiso enriquecer el debate entorno a la elaboración del nuevo Estatuto mediante la celebración de 5 jornadas, celebradas entre el mes de mayo y septiembre de 2004, que, coincidiendo con la conmemoración del vigésimo quinto aniversario del Estatuto vigente, se centraron en cinco temas específicos y troncales del Estatuto:
- las competencias,
- el hecho diferencial,
- la organización territorial,
- las instituciones de la Generalidad,
- y el sistema de financiación.
Con estas jornadas se pretendió efectuar una aportación a la memoria reciente de nuestro país, y, a su vez, una aportación científica para complementar el debate y la participación con la colaboración de políticos y de prestigiosos expertos politólogos, juristas e historiadores, y añadir así un grano de arena a la cultura del diálogo, del debate y del pensamiento que caracterizan al pueblo catalán.
En estas jornadas –de las cuales próximamente saldrá editado el libro- se pusieron de manifiesto opciones y propuestas que pueden ayudar a resolver determinados conflictos que los políticos, por desconocimiento o desinformación, no acertaríamos a plantear.
3. Participación: Ciudadanía
Finalmente, además del valor que aportan las entidades y organizaciones sociales antes citadas, y para completar este compromiso de información, implicación y participación con la sociedad catalana, se creó en el portal de internet del Parlamento un apartado titulado “Propuesta de reforma del Estatuto”.
Tras 40 años de Dictadura y una transición gestionada desde las elites políticas y económicas del país, las carencias en cultura participativa del país son tan lógicas como preocupantes. El futuro de nuestro sistema, el futuro de las democracias, requiere la participación e implicación de la ciudadanía. Lo contrario supone un importante riesgo para la salud de la democracia. Pero para educar en participación democrática, en implicación en la vida política del país, es imprescindible ponerla en práctica.
Por otra parte, abrir las puertas de la participación a la ciudadanía en la elaboración del nuevo Estatuto, responde a la lógica de legitimidad. Al fin y al cabo, la soberanía reside en el pueblo.
En el ya citado espacio de la Propuesta de reforma del Estatuto encontramos la posibilidad de consultar los trabajos elaborados por la Ponencia, los trabajos iniciados durante la pasada legislatura, la composición de la ponencia, los distintos trámites parlamentarios junto a su calendario, los muchos documentos aportados por las entidades, expertos, por las instituciones públicas y por particulares, la relación de entidades y organismos que han comparecido ante la ponencia redactora y también ofrece la posibilidad de suscribirse de forma gratuita a este espacio y recibir mediante correo electrónico toda la información al respecto.
Una vez más, el Parlamento ha aprovechado las posibilidades que nos ofrecen las nuevas tecnologías para acercarse un poco más a la sociedad, para su información y para facilitarle una mayor intervención en aquellos temas que la incumben y que son esenciales.
También desde la Generalitat se creó un espacio, bajo el nombre de “El Estatuto es de todos” a través del cual se gestionaron las sugerencias, opiniones y reflexiones de la ciudadanía y que concluyeron en un informe que el pasado 17 de noviembre fue trasladado por el Gobierno a la Ponencia parlamentaria encargada de redactar la proposición de reforma del Estatuto.
Asimismo y con dicho objetivo, desde el Gobierno de la Generalitat se organizaron charlas y talleres de debate por el territorio, se puso en marcha el Bus del Estatut que trasladó la información a las poblaciones catalanas y recogió también sus pensamientos, e incluso se creó un espectáculo llamado Festatut, como forma de expresión y participación popular.
Confío, pues, en que, al cabo de unos años, todas las catalanas y todos los catalanes podamos sentirnos satisfechos y orgullosos del trabajo realizado, del Estatuto que estamos diseñando.
Repito: este ha de ser el Estatuto de todas y todos, el Estatuto que ha de permitir construir la Cataluña del siglo XXI. Están en juego las posibilidades, o las imposibilidades, de adoptar las decisiones necesarias para resolver los problemas que nos afectan y de tener o no tener los instrumentos para afrontar los retos actuales y los de los próximos años.
Necesitamos grandes dosis de consenso. Recordemos que la aprobación del Estatuto necesita un mínimo de 90 votos favorables de los 135 diputados y diputadas, 2 tercios del Parlamento. No olvidemos que el Gobierno solo no suma los suficientes votos para su aprobación. De hecho, ni la suma de todos los votos de los miembros de los partidos mayoritarios llegan a los 90 votos favorables. Ya lo he dicho antes y repito: necesitamos grandes dosis de consenso para hacer realidad el nuevo Estatuto y no caer en un fracaso estrepitoso.
Es necesario, pues, huir de los dogmas y evitar limitarse a repetir verdades que no lo son. Este es el momento de dibujar, de diseñar, los instrumentos políticos e institucionales para la nueva realidad del país, para su futuro, y Cataluña debe hacerlo sin miedo. Debemos apartar todas aquellas disputas estériles, todos los enfrentamientos personales improductivos que sólo entorpecen el paso y nos impiden avanzar. Debemos ser ambiciosos si queremos lograr un Estatuto eficaz y resolutivo.
Y de no ser así, el mundo político catalán habrá fracasado y todo el país saldrá perdiendo económica, socialmente y en el concepto fundamental de lo que queremos que sea Catalunya en el futuro y su encaje en esa España plural que tanto se ha predicado en los últimos tiempos.
Insisto: todas las catalanas y todos los catalanes tenemos una oportunidad histórica que no podemos desaprovechar. Tenemos la oportunidad de dar un gran paso adelante y por esto debemos trabajar, y estamos trabajando, conjuntamente.
PROPUESTA DE REFORMA DEL ESTATUTO DE AUTONOMÍA DE CATALUNYA
El año pasado cuando muy amablemente me invitaron a participar en un uno de los cursos de la Universidad de Cantabria, titulado Propuestas de Reforma de los Estatutos de Autonomía. Una visión jurídica, pronuncié la ponencia “El modelo catalán. La elaboración de un nuevo Estatuto”. En mi intervención constataba la imposibilidad de exponerles aún ningún contenido específico de la propuesta de nuevo Estatuto ya que nos encontrábamos sólo ante el índice de materias y a la espera de las decisiones que se desprendieran de las deliberaciones entre los distintos grupos parlamentarios.
Pues bien, en el día de hoy, un año más tarde la Ponencia redactora de la propuesta de reforma del Estatuto ya ha presentado la propuesta al completo.
Ante la complejidad y extensión de un texto de dichas características he escogido algunos de los temas que considero fundamentales y aquellos que no están contemplados en el Estatuto vigente para exponerlos en el día de hoy.
• Hecho diferencial
Como ya he mencionado al principio de esta conferencia, uno de los aspectos que quedó mal resuelto en la transición y que no puede esperar más tiempo es el hecho diferencial catalán.
Por cuestiones distintas vinculadas al contexto del momento, el debate de los nacionalismos presentes en el Estado Español y el encaje que deberían tener fue un debate cerrado en falso.
Entonces se reconoció de algún modo el hecho diferencial de las llamadas “naciones históricas”, pero, al margen de las expresiones utilizadas, el elemento clave fue el famoso “café para todos”.
Sea como sea, este fue un recurso insatisfactorio para muchos y que con el tiempo ha dejado al descubierto todas sus carencias.
Hemos de reconocer que las comunidades autónomas no son naciones, como nos lo demuestran periódicamente las encuestas científicas que interrogan sobre el sentimiento de pertinencia nacional. Y es que las naciones no son resultado de un hecho administrativo.
Para que una nación exista hace falta el alma y, sin duda alguna, esta existe en Catalunya.
Debemos continuar remarcando nuestros hechos diferenciales y exigiendo gestos de reconocimiento de nuestra realidad nacional incluida en un estado plurinacional; he aquí la importancia de los avances que recoge la propuesta de nuevo Estatuto.
El Título Preliminar de la propuesta del nuevo Estatuto es muy importante en cuanto define qué es Catalunya.
Así pues, en el Artículo primero de este apartado se describe a Catalunya como nación, clarificando así la ambigua denominación de “nacionalidad” que aparece en el Preámbulo del Estatuto vigente.
El Artículo 5 concluye que el autogobierno de Catalunya se fundamenta en los derechos históricos del pueblo catalán. En este artículo se reconoce la singularidad nacional de Catalunya, basada en unos rasgos característicos que ha manifestado a lo largo de su historia como:
- la voluntad de decidir el propio futuro y de autogobernarse mediante sus instituciones centenarias;
- el mantenimiento de una lengua propia y de un derecho propio y
- el mantenimiento de una cultura trasmitida de generación en generación, así como dada a las sucesivas migraciones de personas que han hecho de Catalunya su hogar.
También en el Título Preliminar y sin ninguna referencia en el Estatuto actual, en el Artículo 12, se contempla un reconocimiento hacia aquellas Comunidades Catalanas en el exterior y establece las bases a través de las cuales la Generalitat deberá mantener relaciones de cooperación con estas. A continuación, en el Artículo 13, se establece que la Generalitat deberá promover la comunicación, el intercambio y la cooperación con las comunidades y territorios, pertenecientes o no al Estado Español, que tienen vínculos históricos, lingüísticos y culturales con Catalunya, subscribiendo convenios, tratados y otros instrumentos de colaboración.
En el Estatuto de Sau ya se establecen estas relaciones pero sólo en el marco de las comunidades autónomas y provincias del Estado Español.
Finalmente, y para cerrar este capítulo de los hechos diferenciales de Catalunya, no podemos olvidar el tema de la lengua.
A diferencia del Estatuto actual, la propuesta de reforma da un paso importantísimo incluyendo en el Artículo 9 el derecho de utilizar y el derecho y el deber de conocer las dos lenguas oficiales: el catalán y el castellano.
• Determinación de las competencias
Sin ninguna duda, la cuestión de las competencias es un aspecto fundamental en el encaje de Catalunya al Estado Español.
Desafortunadamente, a menudo, la definición de competencias se ha visto sesgada resultado de una excesiva vinculación con el concepto de poder, generando así una perversión de los objetivos, una pugna entre ámbitos de poder y una relación de mercadeo nada fructífera.
Se debe pensar en una distribución lógica de las competencias, se han de aparcar los intereses partidistas y las luchas de poder, sólo así se conseguirá regir las competencias con criterios de funcionalidad y de lógica política y administrativa.
Las competencias son la base del autogobierno, son lo que le traducen en realidades o bien en carencias, he aquí la importancia que el nuevo Estatuto defina un nuevo marco competencial, trazado en función de la lógica política, la eficacia y la eficiencia y que se apropie el principio de subsidiariedad que propugna la Unión Europea, en el sentido de reducir al máximo las distancias entre los procesos de decisión política y territorial y la ciudadanía.
En el articulado de la propuesta de reforma del Estatuto han quedado fijadas como competencias exclusivas, más de 30 materias, entre las que destacan algunas que en la actualidad son competencia exclusiva del Estado como pueden ser:
- En cultura: competencia exclusiva sobre el Archivo Real de Barcelona y los fondos propios de Catalunya situados en el Archivo de la Corona de Aragón y competencia exclusiva también en el fomento de la proyección internacional de la cultura catalana.
- En inmigración: competencia exclusiva en materia de régimen de acogida y de integración de las personas inmigradas.
- En medios de comunicación social y servicios de contenido audiovisual: competencia exclusiva en materia de gestión del espectro radioeléctrico cuando este no tenga la consideración de dominio público estatal y competencia exclusiva también sobre servicios de comunicación electrónica.
- En promoción y defensa de la competencia: corresponde la competencia exclusiva de la Generalitat el establecimiento y regulación, como órgano independiente, de un organismo de defensa de la competencia, con jurisdicción sobre todo el territorio de Catalunya.
- Competencia exclusiva en entidades religiosas que desarrollen su actividad en Catalunya.
- Competencia exclusiva tanto en seguridad privada como sobre el uso de la video-vigilancia y de control de sonido y grabaciones.
- Y competencia exclusiva en materia de protección civil.
En estas materias es donde la propuesta del nuevo Estatuto ha dado un salto más importante desde la exclusividad del Estado hasta la exclusividad de la Generalitat, pero también encontramos avances importantes en materias como el sistema penitenciario, actividades marítimas, consultas populares, seguridad pública y tráfico, gestión de puertos y aeropuertos de interés general situados en Catalunya y en expedición y homologación de Títulos.
Quiero repetir que no se trata de querer tener competencias por el simple hecho de tenerlas, sino de tener en nuestras manos los instrumentos necesarios para construir un país mejor acercando al máximo las distancias entre la decisión política y las necesidades de la ciudadanía.
• El sistema de financiación
Este nuevo marco competencial que nos plantea la propuesta de reforma del Estatuto no tendrá ningún sentido y no será nada resolutivo si no viene acompañado de un nuevo sistema de financiación.
La financiación es el elemento determinante de la cuestión competencial y sin una autonomía financiera suficiente no hay competencias que valgan.
Catalunya necesita mejorar sus márgenes competenciales y esto significa, insoslayablemente, una mejora de su sistema de financiación. Necesitamos un modelo que nos permita iniciar los proyectos que el país necesita.
En octubre de 2002 el Parlamento de Catalunya ya resolvió que era necesario un nuevo sistema de financiación en la vía de obtener los resultados del concierto económico. Un nuevo modelo que diese respuesta a la insuficiente financiación autonómica y al déficit de inversiones del Estado a Catalunya.
En la actualidad, el mencionado anteriormente Informe sobre la reforma del Estatuto elaborado por el Instituto de Estudios Autonómicos señala que las imprecisiones de la Constitución en relación a la regularización de la financiación autonómica abren la puerta a distintas opciones de articulación de dicho modelo. No podemos, pues, perder más tiempo.
El nuevo sistema que nos presenta la reforma del Estatuto vigente es un sistema que cumple con los principios de transparencia, bilateralidad y soberanía.
Por primera vez, la aportación de Catalunya, se distingue en dos conceptos diferenciados:
- Aportación al Estado por los servicios que este presta a Catalunya con un límite máximo de la recaudación de cualquier impuesto.
- Cooperación que ejerce Catalunya con las comunidades autónomas mediante unas normas claras y transparentes con límites cuantitativos y temporales.
He hablado de principio de bilateralidad, pues para establecerlo y garantirlo se consagra, en la propuesta del nuevo Estatuto, la Comisión Bilateral, donde la Generalitat y el Estado dirimirán los desacuerdos en relación a las competencias del estado que afectan al territorio de Catalunya.
Referente al principio de soberanía, se atribuye a la Agencia Tributaria de Catalunya la capacidad de recaudar la totalidad de los impuestos pagados en el país y, además, la Generalitat tendrá la capacidad normativa sobre todos y cada uno de los impuestos pagados en Catalunya.
Estos son a grandes rasgos algunas de las modificaciones contempladas en la propuesta de reforma del Estatuto y que nos deberían ayudar para garantizar la suficiencia financiera de nuestro país que implicaría un mayor bienestar para nuestros ciudadanos y ciudadanas.
• Organización interna de Catalunya
Finalmente, y antes de la reflexión final, quiero avanzarles algunas de las innovaciones que incluye la propuesta de reforma del Estatuto en cuanto a la organización interna del país, y es que para mí es tan importante resolver la relación de Catalunya con el Estado y la determinación de sus competencias, como la relación de Catalunya con su territorio.
El Artículo 79 del Capítulo VI de la reforma es uno de los que establecen las condiciones de la Organización del Gobierno Local de Catalunya. Según este artículo, Catalunya estructura su organización territorial en municipios y veguerías –estas últimas sin referencia alguna en el Estatuto vigente. El Estatuto garantiza la autonomía política y administrativa de municipios y veguerías de acuerdo con lo que establece la Constitución y la Carta europea de la autonomía local. También en dicho artículo se establece que las comarcas y otras entidades supramunicipales que cree la Generalitat se fundamentan en la voluntad de colaboración y asociación de los municipios.
La definición de esta nueva forma de organización llamada veguería se encuentra en los artículos 85 y 86 donde se la define como ámbito territorial específico para el ejercicio del gobierno intermunicipal de cooperación local, con personalidad jurídica propia. La veguería es también la división territorial adoptada por la Generalitat para la organización territorial de sus servicios y que debería sustituir las actuales diputaciones.
Así pues, la reforma del Estatuto debe ser también una oportunidad de adecuación de los instrumentos administrativos e institucionales que articule de forma eficaz del territorio.
Catalunya carece de un modelo que permita a todos los ayuntamientos disponer de los instrumentos necesarios para dar una respuesta adecuada a cada una de las demandas de sus ciudadanos.
Me consta que este tema no ha encontrado todavía un sólido consenso entre todos los grupos parlamentarios y hay que seguir trabajando y dialogando en esta dirección porqué son muchas las decisiones y proyectos que demandan autonomía y libertad desde el mundo local y que no pueden ser tutelados desde Barcelona.
ÚLTIMAS REFLEXIONES
Insisto: todas las catalanas y todos los catalanes tenemos una oportunidad histórica que no podemos desaprovechar. Tenemos la oportunidad de dar un gran paso adelante y por esto debemos trabajar, y estamos trabajando, conjuntamente.
La reforma que exige Catalunya no es, pero, un caso aislado. El Plan Ibarretxe, o dicho de otra manera, la Reforma del Estatuto vasco, los mismos resultados en las elecciones del País Vasco, los resultados de los comicios electorales de Galicia…, son también expresiones de cambio, de reforma, que no pueden ser ignorados por el Estado. Las naciones históricas le plantean nuevos retos, nuevas demandas para afrontar con garantías el presente más inmediato y el futuro. Los nuevos estatutos son también un gran reto para el Estado.
España, pues, no podrá hacer oídos sordos a todas estas demandas. Son diversas las comunidades autónomas y las naciones históricas del Estado que consideran que sus respectivos estatutos son ya ineficaces para dar respuesta a los planteamientos del futuro y para avanzar en el propio autogobierno. El Estado de las Autonomías ha evolucionado. Es evidente que no es lo mismo un Estado Federal que un Estado de las Autonomías y el modelo de España, en algunos ámbitos, ha tocado techo, no da para más. Hace falta una profunda reflexión sobre el modelo que este país se tiene que dotar para el futuro. El “café para todos” ya no sirve. La solidaridad, por supuesto, es necesaria. Pero hace falta dar nuevos pasos en este modelo de futuro que debemos intentar definir entre todos, y hacerlo sin miedo, sin ninguna presión y, sobre todo, con mucho diálogo. Un gobierno progresista, un gobierno de cambio, no puede cerrar las puertas a las aspiraciones democráticas de todo un pueblo, tiene que ser sensible a toda esta reflexión que les acabo de hacer.
Un Estatuto hecho desde Catalunya; un Estatuto que ignore aquellos posicionamientos antiestatutarios surgidos con el único objetivo de rebajar el nivel competencial o encallar su proceso de elaboración; un Estatuto resultado del consenso de todas las fuerzas políticas catalanas, del abandono de las luchas y de los intereses partidistas. Un Estatuto surgido de la responsabilidad de todas las partes implicadas será un buen Estatuto para Catalunya y para los catalanes y las catalanas y será un Estatuto que deberá ser respetado en su tramitación en las Cortes Generales. No hay otra opción, aun reconociendo y respetando las funciones y las competencias de cada cámara.
La reforma del Estatuto no debe entenderse como un proyecto anticonstitucional. La propuesta planteada consiste en lograr un proyecto de Estatuto lo más ambicioso posible, pero sin contradecir los principios de la Constitución, y atención, explorando sin miedo cuáles son sus límites. Es decir, el nuevo Estatuto no tiene que estar fuera de la Constitución, pero tampoco por debajo. También les digo, sinceramente, que el texto que ahora se está tramitando en el Parlamento de Catalunya no está en absoluto fuera de la Constitución. Lo aseguran prestigiosos constitucionalistas y juristas destacados.
El presidente Rodríguez Zapatero afirmó públicamente que el Estado no barraría el paso a un Estatuto fruto del consenso. Catalunya debe, pues, aprovechar este escenario para lograr un nuevo Estatuto, un Estatuto al servicio del pueblo de Catalunya. Un Estatuto que no se hace contra nadie, se hace sólo a favor del propio pueblo de Catalunya. Así de fácil, aunque así de complejo.
Muchas gracias.