Discurso del Presidente del Parlamento de Cantabria en la Federación de Municipios de Cantabria |  |
DISCURSO DEL PRESIDENTE DEL PARLAMENTO DE CANTABRIA CON MOTIVO DE LA ASAMBLEA DE LA FEDERACIÓN DE MUNICIPIOS DE CANTABRIA
Querida Presidenta de la Federación de Municipios de Cantabria.
Miembros de la Junta Directiva.
Queridos alcaldes, queridas alcaldesas de Cantabria.
Mis primeras palabras son para trasmitiros a todos y a todas el saludo y los mejores deseos del Parlamento de nuestra Comunidad, la institución que representa al pueblo de Cantabria.
Un Parlamento, que este año está dando los primeros pasos de la Legislatura número 7. Un Parlamento que, como todos nuestros Ayuntamientos ha sobrepasado ya su primer cuarto de siglo: el periodo más largo y más fecundo de toda nuestra historia vivido en democracia, en paz y en prosperidad.
Parlamento y Ayuntamientos han sido renovados este mismo año, cuando el 27 de mayo, celebramos las elecciones Autonómicas y Municipales.
Consecuencia de esas elecciones es esta Asamblea que hoy celebráis aquí, para renovar la Presidencia y la Junta Directiva de vuestra Federación. En nombre de los diputados y diputadas, en nombre del Parlamento, os deseo el máximo acierto en vuestras deliberaciones y en vuestra elección. Me vais a permitir tres breves ideas. Las tres apuntan hacia el futuro.
1.- La primera: El próximo 13 de Diciembre será un día histórico para todos: Ese día, después de vencer todos los obstáculos que conocéis, se firmará en Lisboa el nuevo Tratado de la Unión Europea, que sustituirá al sueño de una Constitución para Europa, en la que tantas esperanzas teníamos puestas. Pero el nuevo Tratado salva lo esencial del proyecto constitucional: una Europa basada en los principios de la
solidaridad y de la
subsidiariedad va a quedar constituida para todo el siglo XXI.
En esa Europa proyectada, los Ayuntamientos, sus alcaldes tendréis un importante protagonismo. Porque todos sabemos los beneficios que en los últimos 20 años nos ha reportado la solidaridad europea. Porque todos imaginamos los beneficios que nos reportará la profundización en el principios de subsidiariedad, según el cual, lo que puede hacer un municipio no tiene que hacerlo la Comunidad Autónoma; lo que puede hacer ésta, no lo tiene que hacer el Estado nacional; y lo que puede hacer el Estado no tiene por qué hacerlo Europa.
Es decir, se pone en marcha el proceso de reconocer y apoyar el protagonismo de los Ayuntamientos.
Porque la experiencia democrática de las últimas décadas ha convencido a todos de que son las instituciones más próximas a los ciudadanos, las más eficaces en la gestión de la cosa pública.
2.-
La segunda. En el marco de esta nueva Europa, todas las instituciones estamos llamadas a cooperar lealmente desde nuestras propias competencias teniendo en cuenta siempre el beneficio ciudadano.
En este sentido, el Parlamento de Cantabria tiene que cooperar con los Ayuntamientos de la Región. Tiene que hacerlo y quiere hacerlo. Todos sabemos cuál es la naturaleza del Parlamento. El Parlamento no hace carreteras, no construye escuelas ni hospitales. Sólo aprueba que se construyan y controla con sus mecanismos democráticos como se construyen.
¿Qué construye el Parlamento? Construye la democracia, nada menos. Mantiene vivo el pluralismo, la legitimidad de los diferentes y contradictorios puntos de vista. Es la caja de resonancia permanente que tiene el pueblo de Cantabria para que sus problemas estén siempre en la conciencia colectiva, para que afloren soluciones inmediatas.
Parlamento y Municipios tenemos que encontrar vías de colaboración en esta obra pública de permanente remozamiento de nuestra democracia regional.
El Parlamento
es también una Escuela de Democracia. En este sentido, desde el Parlamento, yo mismo como Presidente, me propongo estrechar más aún las relaciones con todos los ayuntamientos, con iniciativas que propondré a la nueva Presidencia de esta Federación de Municipios, que salga elegida de esta Asamblea.
3.-
Finalmente, y como síntesis de las dos ideas anteriores, quiero deciros que el Parlamento de Cantabria ha sido siempre extraordinariamente sensible a la solidaridad que precisan los ayuntamientos más débiles, más pobres, más rurales. Los municipios de montaña, porque en nuestra región son de montaña la inmensa mayoría.
Habíamos luchado y habíamos conseguido que en el Proyecto de Tratado Constitucional apareciera un precepto que garantizara la solidaridad permanente de Europa hacia los territorios con dificultades permanentes, las montañas entre ellos. Tengo la satisfacción de deciros que el nuevo Tratado reformado, el que verá su luz el 13 de diciembre, salva no sólo el espíritu del citado artículo de la Constitución, sino también su letra.
Concluyo pues deseándoos un debate fecundo y una decisión acertada.
Volver