Discurso del Presidente del Parlamento de Cantabria - Día 12 de Octubre de 2007 |  |
Estimados amigos y amigas,
Muchos de los que hoy estáis aquí, nos acompañasteis el año pasado cuando celebramos en este Parlamento el primer encuentro con la comunidad inmigrante que reside en nuestra región. Ese acto pretendió ser un primer encuentro que nos permitió conocernos y compartir esperanzas, ilusiones y problemas. Iniciamos ese día un conocimiento mutuo.
Hoy, 12 de octubre de 2007, como presidente del Parlamento de Cantabria, quiero reforzar ese puente que hace un año, tal día como hoy, empezamos a construir.
¿Y por qué el 12 de octubre? Esta fecha, en la que celebramos nuestra Fiesta Nacional, conmemora un acontecimiento histórico; el Día del Descubrimiento de América. Tal día como hoy, hace 515 años, se produjo un hecho que cambió la concepción que se tenía del planeta. Un acontecimiento que provocó la unión de dos mundos. Las tres carabelas de Cristóbal Colón llegaron a las costas de un nuevo continente, totalmente desconocido, abriendo con ello el mayor proceso migratorio de la Historia de la humanidad.
La emigración se ha producido en todos los tiempos y en todas las etapas de la Historia. Buscar otras alternativas, otras posibilidades, otras oportunidades en otros lugares es un derecho humano que tenemos el deber de reconocer y proteger.
Por los datos que tenemos sabemos que habéis venido a vivir a Cantabria 27.800 personas de otros países, y que estáis trabajando dados de alta en la Seguridad Social, 13.301.
Vemos cómo nuestra tierra se está convirtiendo en un espacio de acogida en el que cada vez convivimos más personas de distintas etnias, culturas y religiones. Se abre ante nuestros ojos una realidad nueva.
Vosotros os hacéis cada vez más visibles en nuestros pueblos, en nuestras ciudades, en nuestras plazas, en nuestros comercios, en nuestras escuelas y en todos los ámbitos de nuestra actividad económica. Por tanto, uno de los retos más importantes a los que nuestra sociedad y sus Instituciones deben hacer frente es a la integración de colectivos que cultural y étnicamente son diferentes, así como alcanzar la convivencia y la cohesión entre los diversos grupos.
El mejor instrumento para ello es la creación de políticas integradoras y solidarias que permitan vuestro desarrollo como personas y garanticen vuestro derecho a una vida digna en la región. Sólo así conseguiremos una inclusión efectiva. Sólo así seguiremos avanzando hacia una sociedad más justa y solidaria.
Nos compete también a todos, poner en valor aquello que aportáis quienes venís de otros países, de otros continentes. Me refiero a esa increíble riqueza multicultural, a esa diversidad de lenguas, y a esos desconocidos folklores. Pero además, quiero destacar la importancia que vuestro trabajo tiene en el crecimiento económico de la región. A vosotros os corresponde una parte de la riqueza que se crea en Cantabria. De vosotros proviene una parte de los recursos que destinamos a las pensiones, a la sanidad o a la educación.
Asumiendo el hecho real de que participáis en la creación de riqueza y que constituís un factor de desarrollo económico imprescindible, os corresponde recibir una atención y unos servicios públicos lo más completos posibles que os permitan el acceso, en condiciones de igualdad, a las prestaciones sociales, a la vivienda, a la educación, al empleo ...
La integración no es un camino de una sola dirección, tiene que ser concebida cómo un proceso dinámico de doble sentido, de ofrecer y recibir por todas las partes implicadas, de aceptación mutua y de reconocimiento recíproco. En este proceso hacia la consecución de una convivencia plena y en armonía, tanto los inmigrantes como quienes ya residimos aquí, tenemos todos que hacer esfuerzos y caminar en la misma dirección.
Vosotros tenéis que esforzaros en aprender el idioma, unos; en adaptarse a una nueva cultura y asumir algunos valores que pueden ser nuevos para algunos de vosotros. Nosotros debemos conoceros, aceptaros e integraros como parte de la comunidad plural superando cualquier desconfianza, cualquier miedo o cualquier recelo.
En principio, en España contamos con el hecho histórico de haber sido un país que por diversos motivos se vio obligado en el pasado a emigrar. Millones de españoles y españolas recorrieron a lo largo de los siglos el camino de la emigración buscando nuevas oportunidades. Ahora, el flujo de la emigración es al revés, por eso es de justicia que tratemos a quienes venís a vivir aquí, como nos hubiese gustado que nos trataran a nosotros cuando fuimos a vivir allí.
Sólo así, conseguiremos un modelo de convivencia armónico. Una sociedad en la que todas las personas tengan las mismas expectativas y las mismas posibilidades, pero también las mismas exigencias y los mismos deberes.
Un rico intercambio cultural, decía, que sólo puede comenzar a dar sus primeros pasos si superamos viejos modelos y apostamos por el mestizaje y la pluralidad cultural. Si creamos regiones abiertas, ciudades abiertas, empresas abiertas, escuelas abiertas... que sean punto de encuentro y ejemplo de tolerancia.
Para conseguir una integración plena y efectiva es fundamental la inclusión de los niños y niñas inmigrantes en el sistema educativo en las mejores condiciones posibles. Esto es esencial para su integración social y para que puedan aspirar a un futuro lleno de posibilidades. Son ellos quienes más fácilmente pueden acoplarse al nuevo modelo social y aspirar a desarrollar un proyecto de vida en igualdad de oportunidades.
No podemos olvidar otras actuaciones, no menos importantes para la comunidad inmigrante como el derecho a un empleo, a una vivienda digna, y en definitiva, al disfrute de todos aquellos derechos que para nosotros son básicos.
No quiero terminar sin hacer un reconocimiento expreso a todas las asociaciones que trabajáis en Cantabria en favor de los derechos y de la integración de los inmigrantes. Vuestra labor diaria es imprescindible para contribuir a que vuestros compatriotas tengan el apoyo necesario para emprender una nueva vida aquí. Sois vosotros los altavoces que con más fuerza podéis transmitir a las Instituciones sus demandas. Muchas gracias.
Finalizo con una última reflexión, los diputados y diputadas que constituimos este Parlamento y el Gobierno de la Comunidad, todos intentamos dar respuesta a las necesidades que nos planteáis. Estoy seguro que en esta tierra, en Cantabria, vais a poder realizar vuestros proyectos, vuestros sueños y vuestras ilusiones en condiciones de igualdad con todos nosotros. Para este objetivo, este Parlamento os protege y os representa. Aprovechemos por último este momento para renovar nuestro más firme compromiso a favor de la paz y la igualdad, y en contra de la pobreza, la desigualdad, la exclusión y de todos aquellos factores que provocan los movimientos migratorios.
Muchas gracias.
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