Discurso del Excmo. Sr. Presidente del Parlamento de Cantabria |  |
DÍA DE LAS INSTITUCIONES 2009
DISCURSO DEL PRESIDENTE DEL PARLAMENTO DE CANTABRIA
28 de julio de 2009
Señor Presidente de la Comunidad Autónoma.
Señora Vicepresidenta y miembros del Gobierno.
Señor Delegado del Gobierno.
Señor alcalde de Reocín y alcaldes de los Ayuntamientos de Cantabria.
Miembros de la Mesa del Parlamento, diputados y diputadas.
Señor Presidente y Señora Fiscal del Tribunal Superior de Justicia.
Autoridades.
Señoras y señores
Estamos reunidos hoy aquí, un 28 de julio más ante la histórica Casa de Juntas de Puente San Miguel para celebrar dos realidades:
· La primera: Que la Cantabria surgida de la Constitución de 1978 y del Estatuto de Autonomía de 1981 tiene sus propias Instituciones de Autogobierno: El Parlamento, el Presidente y el Gobierno De ahí el nombre de esta fiesta.
· La segunda realidad que todos los años hacemos visible aquí es que la Cantabria autonómica de nuestros días tiene unas profundas referencias históricas; una larga cultura de búsqueda de acuerdos a través de distintas juntas y asambleas. Y, siempre, con un objetivo: Ser más fuertes a la hora de afrontar las dificultades.
El Parlamento de Cantabria determinó en su día que sea aquí, en Reocín, donde cada año pongamos en valor estas dos realidades. Y decidió que fuera aquí, porque años atrás aquella antigua tradición de acuerdos, de juntas, de asambleas, tuvo aquí su expresión histórica más cabal: La Junta de la Provincia de Cantabria en 1778.
Hace un año en este misma acto, me referí aquí a la crisis económica. Hacerle frente, dije, iba a ser el principal objetivo del debate político en el Parlamento. Y así ha sido durante todo este año, por voluntad de los tres Grupos Parlamentarios y del Gobierno. El debate sobre qué podemos hacer frente a la crisis, cómo frenar el avance del paro, cómo impulsar la actividad económica y el empleo, ha ocupado buena parte de las 41 sesiones plenarias y de muchas de las sesiones de trabajo en comisión que hemos celebrado este año en la sede de la representación del Pueblo de Cantabria, el antiguo Hospital de San Rafael.
Es cierto que esta crisis económica global afecta a todos los ciudadanos, pero también es cierto que no nos golpea a todos por igual Y no todos tenemos la misma perspectiva sobre ella.
A una parte de la población la crisis le preocupa menos porque se siente fuerte frente a ella y además tiene la sensación de que de esta situación saldrá fortalecida.
Pero hay otra parte de la población que vive esta crisis con ansiedad, con pesimismo, con inseguridad, con angustia. Son los que han perdido el empleo, o lo pueden perder, son los que buscan trabajo – un trabajo digno - y no lo encuentran. Son muchos jóvenes que no ven claro el horizonte y tienen la tentación del pesimismo; son empresarios que no ven salida para sus empresas y temen verse en la necesidad de cerrar.
Pues bien, el Parlamento, que en estas circunstancias, como en todas, sigue representando a unos y a otros, (que representa a todos, que está preocupado por todos), tiene que impulsar políticas de solidaridad y políticas de cooperación institucional y de cooperación social para seguir potenciando la igualdad de todos los ciudadanos.
Políticas de solidaridad de los que tenemos empleo con los que no lo tienen, de los que tenemos recursos económicos suficientes, con los que no los tienen. Políticas de solidaridad y cooperación para que todos se sientan más protegidos.
En este contexto, hemos cerrado el curso parlamentario dedicando dos días a debatir la política general de la región y aprobar, en forma de resoluciones, las próximas medidas de la acción política.
Medidas para fomentar la actividad económica, el empleo y el ahorro.
Y medidas para contener el gasto de las administraciones, pero asegurando la calidad de los servicios públicos.
Medidas no para recortar los servicios sociales, sino para mejorarlos. Para atender más y mejor a las situaciones de dependencia, para hacer más fuerte la muralla contra la pobreza y la exclusión social, tanto más necesaria esta política cuanto más severa sea la crisis.
Medidas para seguir afrontando con valentía el riesgo cada día más evidente de un cambio climático que se traducen en apuestas concretas por las energías renovables en particular la energía eólica.
Medidas para seguir favoreciendo el desarrollo sostenible de nuestro mundo rural, evitar su despoblamiento y haciendo más fácil la existencia humana en las montañas.
Medidas que den confianza a la juventud: Un pacto político y social por la educación en torno a los retos más importantes del presente y del futuro. Acciones para hacer más fácil su acceso a la vivienda y con ello, su emancipación.
Medidas para continuar el desarrollo institucional: Iniciar los estudios para la reforma del Estatuto con el fin de adecuarlo al marco estatutario general y a la nueva realidad social y económica española y europea.
Medidas, en fin, con las que el Parlamento se muestra como lo que es: La Institución que representa al pueblo de Cantabria, que interpreta sus preocupaciones y que está activo para resolverlas. Como he dicho, desde el debate, desde la confrontación o desde el acuerdo de mayorías y minorías.
Unánime ha sido el Parlamento este año – y me llena de satisfacción hacerlo constar aquí - en la necesidad de cooperar con el Tercer Mundo, para conseguir erradicar la pobreza extrema y el hambre; lograr una enseñanza primaria universal; promover la igualdad de los géneros y la autonomía de la mujer, reducir la mortalidad infantil, combatir el SIDA, garantizar la sostenibilidad del medio ambiente y fomentar una asociación mundial para el desarrollo.
En la necesidad de conseguir estos ocho objetivos del milenio todos nosotros estamos de acuerdo.
Ahora bien, para hacer frente nosotros a los retos de la crisis económica, la coordinación y la cooperación de todas las instituciones es imprescindible. Conviene recalcarlo el Día de las Instituciones.
Todos los días tienen los ciudadanos suficientes ejemplos de políticas de confrontación y reivindicación. En estos momentos yo creo que sería necesario que también vieran incrementarse las políticas de la cooperación.
Que también pudieran valorar los beneficios que nos reporta una cooperación efectiva entre el Estado, la Comunidad Autónoma y los Ayuntamientos.
Que vieran los beneficios que les reporta una cooperación leal que en su estricto sentido se traduce en aunar esfuerzos económicos, técnicos y administrativos.
Creo que en las circunstancias actuales hay que valorar más cuántos beneficios nos reporta lo que podemos hacer juntos.
Qué podemos hacer juntos con la Universidad. Y con las organizaciones de la sociedad civil.
En este sentido me gustaría hacer hoy un llamamiento a las organizaciones empresariales y sindicales para que alcancen un acuerdo de concertación social, que sin duda sería muy valorado por el conjunto de la ciudadanía.
En definitiva, estoy haciendo un llamamiento a una cooperación a todos los niveles, cuyos resultados serían
El avance en la extensión de derechos a todos los ciudadanos
El fortalecimiento de la convivencia política.
El impulso a la construcción de un orden económico y social más justo.
Termino ya. Una cooperación de todos para ser más fuertes. Una cooperación que, salvando las distancias, es lo mismo que perseguían aquí en Puente San Miguel, aquí en la Casa de Juntas, hoy hace 231 años, los representantes de los Valles y villas, en la Junta de la Provincia de Cantabria.
Nada más, muchas gracias.