Discurso del Excmo. Sr. Presidente del Parlamento de Cantabria


DÍA DE LAS INSTITUCIONES 2007
DISCURSO DEL PRESIDENTE DEL PARLAMENTO DE CANTABRIA



Señor Presidente de la Comunidad Autónoma.
Señora Vicepresidenta y miembros del Gobierno.
Señor Delegado del Gobierno.
Señor alcalde de Reocín y alcaldes de los Ayuntamientos de Cantabria.
Miembros de la Mesa del Parlamento, diputados y diputadas.
Señor Presidente y Señora Fiscal del Tribunal Superior de Justicia.
Autoridades.
Señoras y señores.


Voy a comenzar mi intervención con una palabras de Francisco Tomás y Valiente en relación con las Instituciones, que un letrado del Parlamento de Cantabria recordaba hace pocos días en un curso universitario aquí, en Reocín.

Aquel gran jurista, aquel gran español asesinado cobardemente por la banda terrorista ETA en 1996 decía que las instituciones tienen una energía casi misteriosa. Tienen un espíritu casi misterioso. Este espíritu, esta energía les permite ser y no ser lo mismo en tiempos sucesivos. Las instituciones están integradas por personas, pero no son esas personas. Las instituciones habitan un edificio, una casa, pero no son esa casa. Las instituciones producen, con continuidad, aquello para lo que fueron ingeniadas. Pero no son siempre las mismas personas quienes lo producen. Son mentes distintas, son manos distintas, son hombres y mujeres distintos los que año tras año, o en cuatrienios sucesivos, elaboran ese producto. El producto institucional.

Señoras y señores. Desde el pasado 27 de mayo, ahora hace dos meses justos, estamos asistiendo, estamos realizando ese cuasi “misterio” institucional del que hablaba Tomás y Valiente. El pueblo de Cantabria renovó aquel día, en acto soberano, sus instituciones de autogobierno. El pueblo de Cantabria habló aquel día. Decidió sus próximos cuatro años. Marcó el itinerario que deseaba. Y lo hizo en total libertad, en total uso de su madurez política.

Sé que repito convicciones de todos, pero no me importa repetirlas: No me importa valorar como algo magnífico que aquí quien manda es el pueblo de Cantabria. Los ciudadanos y las ciudadanas con sus votos iguales, secretos y libres. No me importa repetirlo aunque sólo sea para que los jóvenes, que ya nacieron dentro del sistema democrático, reflexionen sobre la conquista más importante de la humanidad: tener derecho a decidir con el voto las personas que nos representan.

Estrenamos una nueva Legislatura. Ustedes señores diputados, señoras diputadas son el vivo reflejo de la verdad que encierran las palabras de Tomás y Valiente. Porque, es cierto, forman – y yo con ustedes – el mismo Parlamento que ahora cumple 25 Años, pero constituimos a la vez un Parlamento distinto. Renovado.

¿Distinto en qué? ¿Renovado en qué? Renovado en las personas. Y renovado en el mandato que traemos de los ciudadanos. Renovado en el producto institucional que se espera de nosotros: las soluciones a los problemas que preocupan a los ciudadanos. Unos problemas que ya no son los de ayer. Son los de hoy y los de mañana.

El Parlamento, sin embargo como decía Tomás y Valiente, sigue siendo lo mismo. Sigue siendo ese gran espacio político de debate, de impulso y de control democrático sobre los asuntos de la Comunidad.

Debemos seguir siendo referentes de la paridad. Referentes en nuestra apuesta por la libertad de planteamientos, en nuestra apuesta por la libertad de discusión. En nuestra apuesta por no poner límites a las ambiciones de los ciudadanos. En no poner ningún plomo en las alas de sus aspiraciones y de sus sueños.

El Parlamento debe seguir siendo el espacio desde el que la oposición ejerce cada día su tarea democrática: Su tarea de plantear la otra forma de ver los problemas; su tarea de defender la otra manera de hacer las cosas.

El Parlamento debe seguir siendo el espacio público del debate público. Del debate con garantías. Del debate bajo reglamento.

Todos conocemos debates, foros y coloquios en los medios de comunicación. Pero el debate del Parlamento es otra cosa. No es unan tertulia sin más. El debate tiene un objeto que es el de alcanzar acuerdos políticos. Acuerdos que afectan a la vida y a los intereses de las personas. Acuerdos, por tanto, del máximo interés.

En el día de las Instituciones de Cantabria de este año 2007, electoral y por tanto inaugural, me gustaría lanzar la mirada hacia delante, a los cuatro años de esta nueva legislatura. Sé que en el Parlamento elaboraremos muchas leyes nuevas; sé que discutiremos miles de asuntos, que votaremos muchas resoluciones. Sé que estaremos muy atentos al pálpito cotidiano de la sociedad.

Sé que las preocupaciones de las personas serán nuestras preocupaciones. Que sus prioridades serán las nuestras.

Pero tendremos que seguir haciendo esfuerzos para que la relación del Parlamento con la ciudadanía sea cada vez más directa y más clara. Tendremos que aprovechar las nuevas tecnologías y los últimos avances en comunicación, para que todos los cántabros puedan seguir a sus representantes: verlos cuando éstos analizan, debaten y deciden las cosas en su nombre. Como si fueran ellos mismos, los ciudadanos y las ciudadanas, quiero decir, reunidos en una gran asamblea.

Tenemos que seguir haciendo esfuerzos para que los ciudadanos vean a sus representantes en el Parlamento, ocupados como lo están en realidad, en resolver aquellos asuntos que a los ciudadanos les preocupan y quieren mejorar: el empleo, las condiciones de trabajo, la vivienda, la educación, la salud, el bienestar social. Que les vean impulsando las grandes obras y las grandes inversiones, tan necesarias: Que les vean resolviendo sobre las autovías, los saneamientos, el tren de alta velocidad. Porque de todo esto se trata en el Parlamento, todo se impulsa desde el Parlamento y es bueno que los ciudadanos lo vean.
Es bueno que los ciudadanos sepan que el Parlamento sufre al unísono con ellos la amenaza del terrorismo; que vive con ellos la frustración de ver alejarse el fin de la criminal amenaza de ETA. Que en nombre y representación de la ciudadanía de Cantabria, plural y justa, el Parlamento está al lado de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, agradeciéndoles su extraordinaria tarea de facilitar la libertad y la seguridad de todos.

Es bueno que los ciudadanos y las ciudadanas conozcan cada día mejor el Parlamento, porque éste es el corazón de la democracia.

En el Parlamento de la VII Legislatura, estoy seguro de ello, cuajarán los anhelos de la joven sociedad cántabra, pletórica de creatividad y de conocimiento, sobre la manera de encarar el futuro: nuestro futuro como comunidad autónoma, corresponsable del planeta tierra: cuajarán en nuestro Parlamento los anhelos jóvenes y aún indefinidos sobre el cambio climático, las Nuevas formas de vida saludable, los nuevos estilos de vida.

Estoy seguro de ello, porque el Parlamento que presido es la Institución que representa al pueblo de Cantabria, un pueblo lleno de sensatez, de cordura, de perspectiva histórica.

Nada más y muchas gracias.



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