Discurso del Presidente del Parlamento de Cantabria |  |
DISCURSO DEL PRESIDENTE DEL PARLAMENTO DE CANTABRIA
MEDALLA DE ORO A LA FUNDACIÓN MARCELINO BOTÍN
DÍA DEL ESTATUTO 2011
Sr. Presidente de la Comunidad Autónoma de Cantabria.
Sra. Vicepresidenta. Miembros del Gobierno.
Miembros de la Mesa del Parlamento. Diputadas y Diputados.
Sr. Delegado del Gobierno.
Sr. Alcalde
Sr. Presidente del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria.
Sra. Fiscal Superior de la Comunidad Autónoma.
Sr. Presidente de la Fundación Botín.
Autoridades.
Señoras y señores.
Dentro de cuatro meses, los ciudadanos y ciudadanas de Cantabria renovarán este Parlamento.
Los hombres y las mujeres que constituimos este Parlamento concluimos el mandato que nos otorgaron los ciudadanos en el 2007 y el próximo 22 de mayo tendrán otra vez los ciudadanos la palabra para renovarnos en un acto soberano: depositando en las urnas sus votos libres, iguales, secretos.
Tiene sentido recordar aquella profunda referencia a las instituciones democráticas que hizo don Francisco Tomás y Valiente:
En el proceso electoral se renuevan las instituciones y a la vez permanecen siendo las mismas.
Quiero comenzar esta intervención reconociendo la labor política de las personas que habéis dedicado vuestros esfuerzos al Parlamento durante los últimos cuatro años. A los miembros de la Mesa, gracias; a los Grupos Parlamentarios; a sus portavoces, a todos los diputados y diputadas. Quiero reconoceros a todos y a todas vuestro servicio a la Comunidad, vuestra dedicación al noble ejercicio de la política representativa, un ejercicio más imprescindible cada día.
El ejercicio de la política sigue poniéndose en cuestión. Y ya que hay muchos que se deslizan por esa pendiente, permítanme a mi defender que el trabajo de esta casa - en esencia no es otro que transmutar en decisiones de obligado cumplimento las preocupaciones, las aspiraciones, las mejores ensoñaciones incluso de los ciudadanos - es una de las ocupaciones más elevadas a las que pueda aspirar una persona. Es justo poner de relieve que aquí os habéis dedicado a debatir apasionadamente esas realidades con toda libertad. A hacer numerosas leyes; a estudiar, analizar, debatir y votar innumerables cuestiones de interés general; impulsar y apoyar la acción del Gobierno desde un lado; controlarla, criticarla y plantearle alternativas desde el otro. Os habéis empeñado también en hacer visibles, ante todos, los valores democráticos y os habéis brindado a realizar una labor pedagógica de explicación a los escolares de esos valores y de los instrumentos y usos a través de los cuales se realizan.
En nombre y representación del pueblo de Cantabria, gracias a los miembros del Parlamento y gracias al Gobierno, en la gestión de los intereses públicos sois un ejemplo de moderación, eficacia y austeridad.
Y gracias también a los funcionarios de esta Casa y a los medios de comunicación.
De una cosa estoy seguro: El Parlamento y el Ejecutivo que surjan aquí el 22 de mayo volverán a recibir de los ciudadanos al menos tres grandes encargos: Mejorar –seguir mejorando- la economía para favorecer la creación de más puestos de trabajo; seguir protegiendo a las personas; y no dejar de lado el respeto a la Naturaleza.
Dicho de otra manera: Continuar dentro de la estrategia en la que estamos empeñados de un desarrollo inteligente, verde e inclusivo.
Para ello, para perseverar en esa estrategia que nos conecta con la estrategia de la Unión Europea, tenemos los cántabros una herramienta poderosa: ¡La Autonomía! ¡El Estatuto! ¡El Autogobierno! Es decir, la responsabilidad sobre nuestras decisiones, sobre nuestra disciplina, sobre nuestro autocontrol.
Nosotros creemos en estas cosas. Nosotros confiamos en la Autonomía. Nosotros tenemos apego al Estado de las Autonomías, diseñado en el título VIII que ha posibilitado la iniciativa de 17 potentes motores de desarrollo sobre el territorio de España y paralelamente 17 sistemas de control del gasto pegados a los distintos niveles de decisión. Y a los que ponen en cuestión el Estado Autonómico yo les recuerdo el artículo 2 de la Constitución que reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas”.
Nosotros nos aferramos a eso, porque a lo largo de tres décadas hemos ido comprobando que la autonomía ha servido para democratizar la vida política, para acercar las estructuras del poder a los ciudadanos, para garantizar la cohesión social y territorial de España, para mitigar los privilegios y hacer más iguales a los españoles, vivan donde vivan, hayan nacido donde hayan nacido.
Señores, en representación de los ciudadanos, la última decisión que adoptó este Parlamento en el anterior periodo de Sesiones, y lo hizo por unanimidad de los tres grupos Parlamentarios (Popular, Regionalista y Socialista) fue reconocer la labor de la Fundación Botín y concederle la máxima distinción de esta Casa: su Medalla de Oro 2010.
Los motivos están enumerados en el documento oficial que acaba de leer la señora secretaria primera de la Mesa. No los voy a repetir.
Quiero sin embargo referirme al significado profundo de esta distinción. Un significado que aunque no se explicita expresamente en el documento, informa y da el sentido genuino a lo que estamos haciendo en este momento.
El Parlamento de Cantabria tiene muchas competencias políticas sobre infinidad de materias; detecta las necesidades de la sociedad, observa sus desafíos y sus tendencias. Pues bien, al volver hoy sus ojos agradecidos hacia la Fundación Botín, los vuelve hacia la Sociedad Civil, elogia la teoría de la colaboración, el apoyo y el compromiso. Y lo hace destacando, premiando a una de las entidades privadas que con mayor mérito opera en el seno de nuestra sociedad.
En otras palabras, el Parlamento quiere premiar a la Fundación Botín por su extendida colaboración, por sus méritos con nuestra sociedad, por su protagonismo y por su iniciativa.
Las instituciones de Cantabria han hallado en esta Fundación la otra rueda paralela para su propia actividad:
A nuestro sistema educativo han venido a sumarse los programas de Educación responsable de la Fundación, sus generosas becas para el estudio, sus planteamientos avanzados de promoción de la inteligencia emocional.
Nuestro sistema de I+D+i cuenta con el apoyo de la estrategia investigadora de la Fundación, su transferencia de conocimiento a la sociedad, su metodología para la observación de tendencias y su metodología para la captación de talentos.
A nuestras apetencias culturales, ofrece su ambicioso programa Arte. A nuestras políticas de conservar y difundir el rico acervo patrimonial heredado de nuestros mayores, la Fundación Botín añade un apoyo técnico, científico y económico impresionantes.
Nuestras políticas sociales, se ven complementadas con las políticas sociales de la Fundación.
Nuestras políticas sanitarias no serían posibles en el nivel de excelencia en las que las disfrutamos sin las dotaciones materiales e instrumentales con las que de manera generosa contribuye la Fundación que usted preside, señor Botín.
Nuestros grandes proyectos de desarrollo estratégico tienen en la Fundación Botín el apoyo más entusiasta.
Nuestro Campus de Excelencia Internacional, ejemplo modélico de lo que se puede lograr con la Autonomía, tiene junto a las otras 16 instituciones que lo han apoyado, el prestigio de la Fundación Botín.
A nuestra apuesta por el desarrollo sostenible, imaginativo y respetuoso con la naturaleza, suma la Fundación Botín su propio programa de investigación y desarrollo integral en el valle del Nansa, que desde la Asociación de Autoridades Europeas de Montaña que preside el presidente de este Parlamento, se valora como un modelo conceptual a seguir en toda Europa.
No creo por tanto, exagerado decir que la Fundación Botín contribuye a hacer visible aquella antigua utopía a la que aspiran la justicia contributiva y la justicia distributiva: De cada quien según sus posibilidades. A cada quien según sus necesidades.
Las posibilidades de la Fundación Botín son muchas, pero no son ilimitadas: tampoco lo son las del Gobierno, ni las de los ayuntamientos ni las del resto de instituciones.
Son, eso sí, posibilidades muy importantes. En el otro lado, las necesidades tienen otra naturaleza. Las necesidades sí parece que no tienen fondo, sí parecen ilimitadas.
Pues bien, lo que hoy estamos escenificando aquí es la necesidad de sumar esfuerzos, recursos, iniciativas de las administraciones públicas y de la sociedad civil, la iniciativa privada. Ese es el sentido profundo que, como decía al principio, tiene esta celebración.
Es tiempo de austeridad y simplificación, de los servicios públicos; de priorizar políticas y concentrar el esfuerzo en programas con nervio. Es tiempo de cooperación de todos y entre todos.
Quiero terminar rindiendo un homenaje agradecido en nombre del pueblo de Cantabria que es la representación que ostenta este Parlamento, a los fundadores de la institución que hoy premiamos: Don Marcelino Saez de Sautuola y doña Carmen Yllera. Ellos hace casi 50 años emprendieron su acción de cooperación con un lema que es toda una lección: Avanzar sin destruir lo que hay. Y con dos objetivos: paliar las necesidades de Cantabria y promover su desarrollo integral.
Y a usted, don Emilio Botín, presidente actual de la Fundación, a todo el Patronato, a todos sus colaboradores, gracias por mantener inalterable el espíritu de aquellos objetivos fundacionales. Gracias por su concepto amplio y generoso de la responsabilidad corporativa. Gracias por su fidelidad a una idea de Cantabria más eficiente que romántica, gracias, en fin, por los méritos que han hecho acreedora a la Fundación Botín de la Medalla de Oro del Parlamento de Cantabria.
Muchas gracias.