Discurso del Rector de la Universidad de Cantabria |  |
Discurso de Agradecimiento de la Medalla de Oro del Parlamento de Cantabria concedida a la Universidad de Cantabria
Federico Gutiérrez-Solana Salcedo
Rector de la UC
(Salutación)
La palabra “honor” es tan obligada para expresar hoy nuestro agradecimiento, como insuficiente para reflejar los sentimientos positivos que nos animan en este día.
Gracias, señor Presidente. Gracias, señoras diputadas y señores diputados del Parlamento de Cantabria. Gracias, Cantabria. Muchas gracias en nombre de la comunidad universitaria. Es un honor, un gran honor, ser distinguidos con esta Medalla de Oro.
Pero además de un honor, se trata de un mensaje cargado con un intenso simbolismo. La universidad es servicio a la sociedad; la sociedad es sustento y exigencia para la comunidad universitaria. Esto es lo que hemos querido todos presentar en el consenso institucional y social a favor del proyecto Cantabria Campus Internacional, y esta es la idea-fuerza en la que se basa hoy el futuro de nuestra tierra como Región de Conocimiento competitiva en Europa.
Este Parlamento, que reúne la voluntad de Cantabria, ha sido y seguirá siendo un actor fundamental en este proyecto de todos, que cuenta con el aval del Gobierno de España. Hoy quiero recordar su papel vital como anfitrión del acuerdo de todos los participantes en el Campus Internacional, que en esta Casa inscribieron su firma comprometiéndose con una iniciativa de gran significación social.
Una iniciativa que, en buena medida, es fruto de un ímpetu joven. La Universidad de Cantabria data de 1972 y la autonomía, de 1982. Entre ambas fechas, tenemos la gran transformación sociopolítica y cultural de España, la Transición, y también el crecimiento de sus universidades. Estos cambios serían completados con procesos esenciales, como la adhesión en 1985 a la Unión Europea.
Es decir, el proceso por el que Cantabria adquiere identidad universitaria y autonómica se acompasa con aquél por el que España consigue una identidad democrática y europea. Todo esto confluye en nuestro presente regional: estamos en un marco democrático, autonómico y europeo; pero también, y quiero subrayarlo en esta hora, nos encontramos en la Sociedad del Conocimiento, que es la gran realidad actual.
De este modo, si comparamos la Cantabria del presente con aquella Cantabria del nacimiento de nuestra Universidad a principios de los 70, hallaremos precisamente estas cuatro grandes diferencias: la Constitución, el Estatuto, Europa y un potencial universitario de excelencia internacional, es decir, la posibilidad de aprovechar a fondo los cambios asociados a las innovaciones del conocimiento.
Uno de los aspectos del cambio estructural que supuso la universidad se refiere al horizonte de los estudios y a su efecto social. Cuando la comunidad de Cantabria comenzaba su andadura, fui uno de los pocos españoles afortunados que pudieron completar en Estados Unidos su formación. Hoy, son centenares los jóvenes de Cantabria que han participado en programas de movilidad internacional, como el Erasmus, o que vienen a la UC desde otros países. Hay que recordar que somos la segunda región con mayor porcentaje de alumnado participante en la convocatoria Erasmus. Es un aspecto destacable en la tarea que viene desarrollando la UC, con casi 40.000 titulados como testimonio.
Además de los valores formativos, la Universidad ha abierto también nuevas oportunidades a la docencia, la investigación y la transferencia. Por ello, hoy somos una de las cuatro regiones españolas con mayor producción científica relativa, y cada año contactamos con más de 400 empresas para transferencia de conocimiento. En cuanto a la enseñanza, nos encontramos entre las instituciones más destacadas en la mejora de la calidad docente.
Así, estamos hoy con la capacidad y la necesidad de dar nuevos impulsos, con ambiciones e ilusiones comparables a las que existían hace tres décadas.
Podemos apreciar esto, también, si observamos otras entidades importantes de Cantabria. Como el Hospital Universitario Valdecilla, que se encuentra en su segunda refundación, para tratar de convertirse en un gran hospital europeo. O como el Banco Santander, que comenzó en los años 70 sus pioneras expansiones a Iberoamérica y que hoy es un líder global, volcado con el mundo universitario.
Vemos, por tanto, que desarrollos estructurales de los últimos 30 años en Cantabria capacitan ahora a nuestra tierra para plantear su proyecto de una Región de Conocimiento: desde el consenso democrático y social; para construir un futuro local conectado a la realidad global; para ampliar nuestra dimensión internacional; y para promover un modelo productivo basado en el conocimiento.
Como Rector, considero un verdadero privilegio el poder participar de la identificación de sociedad y universidad en torno a estos conceptos que distinguen a una Región de Conocimiento. Cantabria Campus Internacional tendrá una trascendencia total para la economía, el empleo y la calidad de vida de las mujeres y los hombres de Cantabria.
Y así como la generación anterior supo abrir camino a las universidades, la democracia, las autonomías, la europeización, las reformas sanitarias o la proyección internacional de las empresas, también nosotros, desde nuestras responsabilidades, tenemos que preservar este consenso de futuro, y mantener altas las apuestas personales e institucionales por la Región de Conocimiento, es decir, por más y mejor desarrollo social.
Señor Presidente del Parlamento, señoras diputadas y señores diputados: Muchas gracias por esta Medalla de Oro, que es para nosotros, más que un reconocimiento, el símbolo de un compromiso y de una alianza entre la sociedad y su universidad, para beneficio de todos.
Desde el corazón de todos los universitarios, muchas gracias.
Santander, 1 de febrero de 2010