Discurso del Presidente del Parlamento de Cantabria


DISCURSO DEL PRESIDENTE DEL PARLAMENTO DE CANTABRIA.

MEDALLA DE ORO A LA UNIVERSIDAD DE CANTABRIA.
DIA DEL ESTATUTO 2010


Parece seguro, señor rector,  que ciertas entidades oficiales, destinadas a la enseñanza de los conocimientos más preciados y al entrenamiento de los jóvenes para el relevo generacional, existían ya en la antigua China, 2000 años antes de Cristo.

Con uno u otro nombre, vestigios de estos establecimientos aparecen también en las demás civilizaciones.
En Europa, la primera institución de este tipo  se estableció, al parecer, en Córdoba en el siglo VIII. Con unos rasgos que la Universidad ha mantenido hasta el día de hoy: La acumulación del saber heredado en grandes bibliotecas, la comunidad dialéctica de maestros y estudiantes; la búsqueda del rigor y la incorporación paulatina del método experimental a la construcción del conocimiento. 

Fue en Córdoba precisamente, y en el siglo VIII, donde surgió por primera vez en Europa la fórmula de incorporar un hospital a la investigación y a la docencia científicas.

Idéntica fórmula, señor rector, que más de mil años después, tan extraordinarios resultados nos proporciona a nosotros con la combinación  Universidad de Cantabria - Hospital Universitario Marqués de Valdecilla.
El mismo impulso descentralizador del Estado, que, tras la Constitución de 1978, dio origen a las Comunidades Autónomas, también dio paso al proceso de descentralización de la antigua Universidad española: A su despliegue territorial y a su democratización.  

Superada la etapa de una Universidad elitista (“vale más poco pero bueno”, se decía) y superada también la etapa de una Universidad masificada, nuestros jóvenes tienen hoy iguales o mejores posibilidades de cursar estudios universitarios que los jóvenes de los territorios tradicionalmente mejor dotados del país: aquellos territorios donde radicaban las 12 universidades antiguas y a los que la juventud de Cantabria tenía que dirigirse si quería estudiar.
Hemos eliminado los viejos condicionantes de género. Ya en España y también en Cantabria,  el número de mujeres universitarias y de licenciadas es ya mayor que el de varones.   

Y mucho hemos avanzado en la superación de los injustos condicionantes económicos y sociales para que las únicas barreras al acceso a la universidad sean la capacidad intelectual del estudiante y su propia voluntad. El principio constitucional de la Igualdad lo hemos materializado en Cantabria hasta niveles que cuando se aprobó el Estatuto no habríamos podido imaginar. 

La Constitución y el Estatuto de Autonomía hacen hoy posible que los jóvenes de Cantabria puedan disfrutar de una Universidad nueva, pública, con vocación de excelencia, y también con vocación de universalidad. Al “poco pero bueno” de antes,  preferimos el “mucho, pero óptimo” que proponía Juan Ramón Jiménez en una de sus máximas. 
Sabemos que los profesores y los alumnos de nuestra universidad han asumido que la cultura es ahora multicultura; que el viejo canon cultural no tiene fronteras, que está integrado en la globalización del conocimiento. Han asumido también  que además de la formación especializada, deben destinar sus mejores esfuerzos a dotarse de otras herramientas hoy especialmente útiles: la capacidad de elaborar un pensamiento articulado, estructurado y crítico. Un pensamiento cada vez más lúcido e inteligente.

Nos satisface mucho, señor rector, la colaboración de la Universidad con el Parlamento en distintas actividades y publicaciones. Y, más que ninguna otra, nuestro programa conjunto “Estudiantes del Milenio” que tiene como finalidad implicar a los universitarios de hoy en los grandes asuntos de la Humanidad, catalogados como los ocho Objetivos del Milenio de las Naciones Unidas: Erradicar el hambre, la pobreza extrema, el analfabetismo, la mortalidad infantil, el SIDA, la desigualdad de la mujer y fomentar una alianza mundial para el desarrollo. La tragedia humana que estamos viviendo en Haití no hace más que significar la urgencia de estos objetivos. 

Finalmente, nos satisface mucho el compromiso de la Universidad con las instituciones y la sociedad de Cantabria, ayudándonos a imaginar y a construir nuestro futuro. 

Hoy,  todas nuestras preocupaciones políticas giran en torno a dos interrogantes:  ¿Qué más podemos hacer para impulsar nuestra economía, crear más y mejores puestos de trabajo?. Y ¿qué más podemos hacer para proteger mejor los derechos de nuestros ciudadanos?

A responder a estas preguntas tiene que ayudarnos la Universidad. Una universidad europea que culmine el proceso de Bolonia y que tenga la visión exacta de lo que significa la sinergia de 500 millones de ciudadanos, de decenas de miles de empresas, de millones de trabajadores en un mismo proyecto. Que tenga la visión exacta de lo que podemos hacer los cántabros, los españoles, los europeos,  para evitar que otros  territorios emergentes nos conviertan en meros espectadores de la globalización. Que tenga la visión exacta de cómo constituirnos en los protagonistas económicos de la globalización para empaparla de valores humanos, solidarios, justos y democráticos. De los valores, en definitiva, que están en la base de la Unión Europea.

En estos momentos de auténtica encrucijada entre la crisis económica y las  expectativas de futuro, la Universidad de Cantabria ha impulsado y conseguido, juntamente con la  Universidad Internacional Menéndez Pelayo, la aceptación de su proyecto de Campus Cantabria Internacional. 

En su candidatura, lo recordaremos siempre, la joven y pequeña Universidad no ocultó que es joven y que es pequeña. Pero con estos dos rasgos, que pudieran parecer limitaciones, compitió y logró imponerse a otras instituciones de dimensiones imponentes. A otras instituciones con cientos de años de experiencia.
También nuestra Autonomía es pequeña y joven. Pero, como la Universidad, también puede competir y ganar, si da con el mejor proyecto y si en torno a ese proyecto logra sumar la cooperación de todos sus ciudadanos, como expresó en su momento el Presidente de nuestra Comunidad. 

Cantabria puede ganar, si decide trasformarse en una sociedad del conocimiento. 
Cantabria puede ganar, si su población  apuesta por el aprendizaje con mayúsculas como la Universidad apuesta por la docencia de calidad. Si apuesta por estimular el talento para que el talento favorezca el desarrollo social, económico y cultural. 

Cantabria puede ganar la batalla a la crisis económica y salir señalada como una de las mejores regiones, si las empresas se benefician de la transferencia de la investigación  generada en la Universidad a partir de Cantabria Campus Internacional.

Cantabria puede ganar la batalla, si participa en las soluciones a los interrogantes medioambientales; si fomenta la investigación del ciclo del agua,  si nos incorporamos decididamente a los beneficios que nos pueden reportar las nuevas energías limpias y renovables, como la energía eólica. 

Cantabria puede ganar, si el Hospital de referencia que es Valdecilla avanza a través de la biomedicina en la investigación de la biología del sistema nervioso, la microbiología, la señalización celular en la batalla del conocimiento y el tratamiento del cáncer. 

Es para el futuro competitivo y cooperativo de esta Comunidad, la apuesta de la Universidad por el alto conocimiento físico y matemático, en campos punteros como el de las altas energías, la astrofísica o el conocimiento del espacio. 
Tiene futuro la apuesta por la coordinación del conocimiento sobre la actividad financiera y empresarial, particularmente útil para las PYMES.

Tiene futuro y grandeza la apuesta por proyectos para la proyección internacional del potente patrimonio prehistórico de nuestra comunidad vinculado al nacimiento del arte, con Altamira como estandarte. Tiene futuro, también, la apuesta por el alto estudio del idioma a través del Proyecto Comillas.

En definitiva, señor rector, señoras y señores. La misión de la Universidad moderna es conseguir una visión del futuro y comprometer en esa visión a la Comunidad. La Universidad de Cantabria está cumpliendo de sobra esa labor. Por eso esta Institución que representa al Pueblo de Cantabria, ha querido reconocérselo y agradecérselo, por voluntad unánime de los tres grupos políticos que lo integran: El Grupo Parlamentario Socialista, el Grupo Parlamentario Regionalista y el Grupo Parlamentario Popular. 

Este reconocimiento del peso específico de nuestra Universidad, viene a los diez años de las transferencias a nuestra Comunidad Autónoma de las competencias en Educación. Lo cual significa que el Estatuto de Autonomía es un potente motor puesto sobre el territorio para impulsar nuestras potencialidades y para superar nuestras deficiencias. Es una obligación y una enorme satisfacción reconocerlo y celebrarlo hoy, en el Día del Estatuto, cuando ya se cumplen 28 años de su entrada en vigor. 

Un día en el que nos complace tener motivos suficientes para hablar sólo del futuro de Cantabria y decir todos juntos con esperanza y fuerza.

Viva Cantabria.



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