Discurso del Presidente del Parlamento de Cantabria


1.- INTRODUCCIÓN, EXPOSICIÓN DE LOS MOTIVOS

Señora vicepresidenta, y presidentes de la Comunidad Autónoma.
Presidentes del Parlamento.
Miembros de la Mesa
Diputados y diputadas.
Directores de los Medios de Comunicación de Cantabria
Amigos, amigas.

La música cántabra y esta bella interpretación de Juan Carlos Gago es, en mi opinión, un modo inmejorable de iniciar este Acto. Gracias.

Tal día como hoy, hace 25 años, las Cortes Generales aprobaban el Estatuto de Autonomía para Cantabria. Los miembros de la Mesa del Parlamento hemos querido señalar esta fecha con este acto, por varios motivos.

En primer lugar, para destacar que nuestro Estatuto, como todos los estatutos, además de expresar la voluntad de autogobierno de un pueblo concreto, es una Ley Orgánica, aprobada por las Cortes Generales y sancionada por el Jefe del Estado. Esto nunca lo perdemos de vista los cántabros.

En segundo lugar, para agradecerles a todos ustedes en nombre de los diputados y diputadas de esta sexta legislatura, - que es tanto como decir, en nombre de todos los ciudadanos y ciudadanas de Cantabria -  su contribución personal al proceso autonómico y a su consolidación.

En tercer lugar, para significar el sentido histórico de la democracia que nunca es una foto fija.   Que nunca es una escena definitiva.  Que siempre es una secuencia de ritmos más o menos lentos, en la que cada escena tiene su plena justificación; en la que ninguna está de sobra; en la que todos los personajes cumplen su papel.

Finalmente, este acto pretende poner de relieve la contribución de los políticos al desarrollo de la sociedad. Poner de relieve el legítimo protagonismo de la política: la especial dignidad de la vocación política; incluso las renuncias que implica la dedicación a la política.

Uno nunca sabe de antemano en qué momentos, ni en qué circunstancias puede aparecer la política en su vida, pero cuando aparece, ya nunca nada vuelve a ser igual, porque uno se siente desde ese momento tocado por otra realidad que le trasciende, la realidad de vivir en representación de los otros.

De haber recibido su confianza; de haber tenido la oportunidad de representar su libertad política; de haber intentado solucionar sus problemas a través del Parlamento y del Gobierno; de haber debatido en cada momento esos problemas y esas soluciones en su nombre y representación , desde el pluralismo político.

Estamos aquí los miembros de los seis parlamentos que, sucesivamente, ha ido eligiendo la ciudadanía cántabra a lo largo de estos 25 años de libertad y autonomía, además de los miembros de la Primera Asamblea Mixta y de los correspondientes Gobiernos. Os doy la bienvenida a todos vosotros, queridos amigos y amigas. Gracias por acudir hoy al Parlamento. Gracias por colaborar hoy con vuestra presencia a manifestar estas realidades.

Gracias también a los directores de los medios de comunicación. Habéis contribuido también a la construcción de la Autonomía, porque en gran parte ha sido a través de los medios de comunicación como los ciudadanos y sus representantes en el Parlamento y en el Gobierno, han estado conectados. Gracias por haber incorporado cada vez más recursos humanos y técnicos a esta importante labor.


2.- EL MARCO DE NUESTROS ORÍGENES AUTONÓMICOS

Precisamente hace unos días recordábamos aquí, con motivo del Día de la Constitución, la libertad conseguida con ella. Y el sentido colectivo que a esa libertad le quiso dar nuestro pueblo.
Los cántabros de hace 25 años tomamos la libertad en nuestras manos y nos arriesgamos a la autonomía.
Y lo hicimos en unas circunstancias especialmente difíciles. Yo creo que debo referirme, siquiera con unas breves pinceladas, a aquellas circunstancias, simplemente por resaltar el mérito histórico de nuestra sociedad, la auténtica protagonista de aquella decisión.
Puede parecernos hoy increíble, pero en los cuatro años entre 1978, cuando se aprobó la Constitución, y 1982, cuando el Estatuto entró en vigor, nuestro país vivió el azote del terrorismo con una virulencia inédita. Recordaré unos pocos datos. Sólo de ETA, hubo en ese periodo 251 atentados, con 309 víctimas mortales, y unos 5.000 heridos. Del GRAPO, hubo 39 atentados, con 50 víctimas mortales y unos 120 heridos. De la extrema derecha, hubo 20 atentados y 28 víctimas mortales. De otros terrorismos, 15 atentados, 22 víctimas mortales.
Quiero decir: Intentamos y conseguimos poner en marcha las autonomías, nuestra autonomía, y sacar todo el rendimiento posible a la libertad de la Constitución, en un escenario español con 407 muertes violentas.
Desde el punto de vista económico, la situación era también muy difícil. La inflación oscilaba entre el 14%  y el 24%. Tal día como hoy hace 25 años,  el desempleo era del 17%. La tasa de desempleo mayor de Europa. Nuestro país estaba en total recesión.
El escenario político nacional no ayudaba nada. Era de inestabilidad permanente. En tan poco tiempo, vivimos varias crisis y remodelaciones de gobierno; un voto de confianza, una moción de censura, la dimisión de un presidente y la investidura de otro, la disolución de las Cámaras y la convocatoria de nuevas elecciones. Un golpe de Estado, alguna intentona militar, dimisiones de generales por desacuerdos políticos, arrestos y ceses de altos cargos del Ejército por actos de indisciplina.
Pues bien,  en aquel paisaje que hoy nos parece inconcebible, en aquel marco tan aparentemente inadecuado para el ejercicio de la libertad y la responsabilidad, fue en el que construimos el Estado de las Autonomías. La Autonomía de Cantabria.
Y lo hicimos con una mezcla de entusiasmo y precaución. Lo hicimos sin experiencia. Sin manuales. Sin referencias. Todos o prácticamente todos éramos nuevos. Asumimos el riesgo de equivocarnos. Pero, ahora lo sabemos bien, la libertad consiste en poder acertar y  en poder equivocarse.
Acertar siempre es imposible y equivocarse alguna vez es comprensible. Pues bien, con aciertos y con errores, asumimos los problemas, planteamos alternativas y hoy todos podemos analizar los resultados.

3. – LOS RETOS QUE AFRONTÓ LA AUTONOMÍA
 
Al comienzo de la Autonomía, Cantabria estaba bloqueada, estaba sumergida en una crisis profunda debida a causas nuestras, pero también debida a la situación de España y a la coyuntura internacional.

Los primeros presidentes de nuestra Comunidad, D. José Antonio Rodríguez y D. Ángel Díaz de Entresotos definieron muy bien la situación en sus discursos de investidura, diciendo que era la crisis más grave desde la famosa depresión de 1929.

Que el paro alcanzaba cotas nunca antes conocidas. Que cada cien personas que buscaron empleo en 1982 en Cantabria, sólo 37 lo habían conseguido.

La mayor parte de los debates de aquella primera legislatura respondían a esas preocupaciones. La reconversión industrial y el cierre sistemático de muchas empresas. La reconversión del sector naval y del sector pesquero, la electrificación rural. La amenaza y desconfianza que suponía para el sector ganadero la entrada en la CEE. Para 35.000 explotaciones ganaderas había 300.000 fincas y el 95% de estas explotaciones tenía menos de 9 vacas.

Arrastrábamos un retraso en infraestructuras de comunicaciones de 15 a 20 años. Lo llamábamos “nuestro aislamiento secular”. No existía ni un solo kilómetro de autovía. No existía ninguna circunvalación. El tráfico rodado de turismos, autobuses  y vehículos pesados, atravesaba Reinosa por el centro: atravesaba Los Corrales y Torrelavega por el centro; atravesaba Cabezón de la Sal y San Vicente de la Barquera por el centro. Atravesaba Solares y Castro Urdiales por sus respectivas calles principales. El Plan REDIA que debía haber estado concluido en 1972, en nuestro territorio todavía estaba ejecutándose en 1983.

Teníamos todos los ríos sin depurar y sin encauzar. Cuando comenzó la Autonomía, no sólo no había una red sanitaria digna de tal nombre, sino que hubo que empezar por hacer un mapa sanitario y la construcción de hospitales, dispensarios y centros de salud.

Pero tampoco había un mapa social. Ni tampoco una red suficiente de centros escolares públicos: hubo que acometer la construcción de colegios, concentraciones escolares, transporte escolar, comedores escolares..
La Autonomía recogía del pasado una Cantabria descapitalizada, empobrecida y débil. Con una tendencia regresiva desde 1971, en la que cada año que pasaba éramos más pobres. Partíamos, queridos amigos y amigas, con muchas debilidades.


4.- MOTIVOS DE SATISFACCIÓN

Impulsar la construcción de la autovía Santander - Torrelavega, primero; con el País Vasco, con Asturias y con la Meseta después, ha sido una tarea de todos nosotros, permanentemente sostenida. Sobre todo, de vosotros, presidentes. De todos los presidentes de la Autonomía: José  Antonio Rodríguez, Ángel Díaz de Entresotos, Juan Hormaechea, Jaime Blanco, José Joaquín Martínez Sieso, Miguel Ángel Revilla. Ha sido siempre un tema central en vuestras comparecencias en el Parlamento. Habéis tenido que dar cuentas todo el tiempo del ritmo con el que vuestros gobiernos impulsaban la construcción de estas carreteras, tan necesarias, y en general de toda la red viaria de Cantabria. Porque romper “el aislamiento secular” era el  mandato primero que los cántabros confiaron a nuestra Autonomía.

Romper el aislamiento y eliminar los estrangulamientos de nuestra economía ha sido cosa de todos. Y podemos estar razonablemente satisfechos por el crecimiento económico, por el incremento del empleo, por los niveles de renta alcanzados y por los derechos ciudadanos consolidados.

Me referí antes a nuestras debilidades de partida. Pero también arrancamos con importantes fortalezas. La más importante de todas fue la conciencia de los ciudadanos y las ciudadanas, que se atrevieron con la autonomía. Se aferraron a la idea de autonomía como herramienta  para solucionar problemas.

La participación electoral de los ciudadanos siempre es un termómetro para medir el grado de su compromiso con los proyectos de la Comunidad. Pues bien, los ciudadanos y ciudadanas de Cantabria han participado simpre masivamente en las elecciones autonómicas. La participación en Cantabria ha sido siempre similar o superior a la de las Comunidades consideradas históricas desde el principio.

Por consiguiente los cántabros han creído en la Autonomía, han respaldado el Estatuto como instrumento, han sido actores responsables de lo que se ha conseguido. Esa es la mayor fortaleza de nuestra Comunidad.

Hoy, con 25 años de autogobierno, los que hemos tenido la suerte de representar a esta ciudadanía podemos decir que hemos conseguido mucho - todos -,   aunque no lo hayamos conseguido todo. Que hemos tenido grandes aciertos –todos-, aunque hayamos cometido errores. Todos también.


5.-  EUROPA COMO FUTURO

Las grandes transformaciones que han experimentado nuestras vidas y nuestras sociedad, han sido posibles gracias, entre otras cosas, a la pertenencia a la Unión Europea. Es justo reconocerlo así. No voy a entrar en detalles que, por otra parte, todos conocéis. Pero sí quiero expresar que, a pesar de los avances logrados, la construcción europea sigue siendo el gran reto de nuestra generación, como espacio de paz, como espacio económico, como espacio de solidaridad en el mundo.

Tampoco hoy resulta un objetivo fácil.  Salvando las distancias, tampoco fue fácil el camino recorrido para construir nuestro Estado de las Autonomías, o nuestra Comunidad Autónoma. Tampoco fue un camino de rosas.

Y es que, amigos y amigas, no son fáciles de conseguir objetivos que dependen de algo más complejo que los recursos materiales, la tecnología, los esfuerzos personales, o la inteligencia. Son muy importantes los recursos tangibles, pero los intangibles son definitivos. No es fácil poner fin al terrorismo, poner paz entre palestinos y  judíos, solucionar el desastre de Irak y la guerra civil instalada allí; o la hambruna de África, o la emigración desesperada de jóvenes que mueren intentando llegar a Europa. No es fácil la solución de ninguno de estos problemas que, por otra parte, todos los seres humanos de buena voluntad quisiéramos resolver.


Y es que no son fáciles las soluciones que requieren renuncias para alcanzar acuerdos. Que requieren convencer y dejarse convencer. Practicar el difícil ejercicio del diálogo y actuar, siguiendo el método de Schuman para la construcción europea: ir avanzando a pequeños pasos. Es decir, igual que en la construcción de nuestro Estado de las Autonomías, el gran objetivo de la construcción europea requiere el diálogo de la política; hacen falta los políticos.
 

6.- FINAL

No quiero alargarme más. Venimos de una historia en la que tuvimos que hacerlo todo: los partidos políticos para organizar y canalizar la participación ciudadana; la democracia municipal, los sindicatos, las organizaciones empresariales; las asociaciones, los  comités, los consejos escolares, por poner sólo algunos ejemplos.

Los problemas eran reales, pero las soluciones tuvimos que imaginarlas. Veníamos de un ambiente social que nos educaba en la inercia y en el no meternos en política; en la desconfianza hacia la política, en la idea de que los políticos eran para desconfiar y la política una actividad poco recomendable.

Sin embargo, todos los que estamos aquí esta noche (y por cierto quienes  ya no está entre nosotros y merecen nuestro recuerdo), no nos inhibimos.  Dimos un paso al frente. Podíamos haber caído en el desencanto, pero optamos por el compromiso.

A cada uno de nosotros, la vida nos ha tratado de una manera diferente. Es cierto. Pero, en lo personal, todos tenemos que agradecer la oportunidad de nuestras vivencias, de los conocimientos adquiridos y, sobre todo, de los recuerdos. Son recompensas impagables, para cada uno de nosotros.

Creo también que la sociedad reconoce el esfuerzo de los hombres y las mujeres que han hecho posible la Cantabria autonómica de hoy, desde la política, desde el acuerdo y el desacuerdo, desde el diálogo, desde la responsabilidad de acertar y equivocarse. Creo que la sociedad cántabra os brinda este reconocimiento, os brinda su respeto; os brinda, sobre todo, su afecto.

Como presidente del Parlamento,  la Institución que representa a toda la plural ciudadanía de Cantabria, quiero expresarles a todos ustedes este reconocimiento, este respeto y este afecto.

Nada más y muchas gracias.






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