Discurso del Excmo. Sr. Presidente del Parlamento de Cantabria |  |
Excma. Sra. Presidenta del Gobierno Excma. Sra. Presidenta de la Junta General del Principado de Asturias
Excmo. Sr. Delegado del Gobierno
Excmo. Sr. Presidente del T.S.J.C.
Excmas. e Ilmas. Autoridades
Excmo. Sr. Obispo
Ilmo. Sr. Gerente del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla
Sres. y Sras.
Sean todos Uds. bienvenidos al Parlamento de Cantabria.
Hoy celebramos que el Estatuto de Autonomía para Cantabria cumple 23 años. Celebramos que los cántabros estamos orgullosos de nuestra capacidad de gobierno, de nuestras instituciones, de nuestra cultura, de nuestro pasado, de nuestro territorio. Los diputados y las diputadas celebramos que estamos orgullosos de representar a los ciudadanos de esta tierra.
Felicidades a todos por el camino que como Comunidad hemos recorrido juntos en estos 23 años y felicidades muy especiales en este día al Hospital Universitario Marqués de Valdecilla y a la Diócesis de Santander, a quienes los representantes de los ciudadanos hemos reconocido con los máximos galardones que nos permite nuestro reglamento: la concesión de la medalla de oro del Parlamento por los extraordinarios servicios que han prestado y prestan a la sociedad.
Sras. y Sres., este 23 aniversario de nuestro Estatuto de Autonomía que celebramos, coincide con acontecimientos políticos importantes relativos a la construcción de Europa y al desarrollo del Estado de las Autonomías.
En relación con Europa estamos convocados a acudir a las urnas el próximo día 20 para responder a la consulta sobre el tratado por el que se establece una Constitución para casi 500 millones de ciudadanos.
La tarea de construir una Europa unida es un sueño milenario que ha estado siempre presente a lo largo de la historia. Nuestra generación lo ha convertido en un empeño inteligente y racional, en un objetivo paciente y tenaz. Nuestra generación viene trabajando desde hace más de 50 años en la unidad de Europa utilizando un método históricamente nuevo.
Por primera vez estamos construyendo la unidad de Europa sin instrumentos de guerra, de violencia o de dominación. Lo estamos haciendo no con la fuerza militar ni con luchas dinásticas, sino mediante el diálogo, mediante el acuerdo, mediante el voto, mediante el ejercicio de los derechos y de los deberes de ciudadanía, en definitiva, mediante los valores que nos ofrece la democracia.
Aprovechemos la ocasión histórica. Por primera vez la decisión de construir un gran edificio institucional capaz de albergar a los más de 400 millones de ciudadanos de 25 países y a los que se adhieran en el futuro, está en manos de todos y cada uno de nosotros.
Quiero recordar que para llegar al momento actual ha sido necesario realizar un intenso trabajo colectivo que nos sitúa por primera vez en la historia con posibilidades de alcanzar el objetivo. Me viene a la mente aquel forastero que en la edad media se acercó a las obras de una gran construcción preguntando a unos y a otros qué estaban haciendo: “acarrear piedra”, respondió uno; “labrarla”, añadió otro; “levantar una pared” contestó uno más.....
Sólo el maestro tenía una visión de conjunto: “lo que estamos haciendo es construir una Catedral”.
Os invito a todos a ver en su conjunto el sentido y el alcance de todas y cada una de las piezas de la Unión Europea que hemos ido construyendo en los últimos 50 años. Ya se empieza a percibir el conjunto de la obra en toda su belleza y esplendor.
Estamos construyendo la unidad de Europa sobre los valores de la democracia, de la igualdad, de la libertad y del Estado de Derecho. Nos proponemos avanzar por la senda de la civilización, el progreso y la prosperidad por el bien de todos sus habitantes, sin olvidar a los más débiles y desfavorecidos. Queremos seguir siendo un continente abierto a la cultura, al saber y al progreso social. Deseamos ahondar en el carácter democrático y transparente de la vida pública y obrar en pro de la paz, la justicia y la solidaridad en el mundo.
Como Presidente de este Parlamento y en nombre de todos los Diputados y Diputadas que lo componen hago un llamamiento a la participación de todos los ciudadanos en la consulta convocada.
Sres. y Sras. el otro acontecimiento político que afecta al Estado de las Autonomías tiene hoy mismo su debate en el Congreso de los Diputados, me refiero al proyecto de ley de reforma del Estatuto de Autonomía para Euskadi, me refiero al llamado Plan Ibarretxe.
La primera reflexión que quiero hacer sobre este asunto es que podemos estar legítimamente orgullosos y seguros de la sólida arquitectura democrática que hemos construido en torno a la Constitución Española.
Hoy le corresponde el debate de acuerdo con nuestro ordenamiento constitucional al Congreso de los Diputados y su resolución tendrá la fuerza de la más alta representación política de la soberanía popular.
El Parlamento de Cantabria hace quince días rechazó este Plan.
Y lo hizo por unanimidad. Lo rechazamos en defensa de la Constitución Española y del Estatuto de Autonomía. Lo rechazamos porque pretenden anexionar una parte de nuestro territorio. Lo rechazamos porque entendemos que no es un instrumento para la convivencia, para la paz y para la libertad. La rechazamos por su deslealtad a la Constitución y al Estado. Lo rechazamos porque consideramos el territorio y la población de Euskadi una parte entrañable e irrenunciable del territorio y de la población común de España.
En definitiva, lo rechazamos porque este Plan no concuerda con el nuevo modelo de identidad europea que estamos construyendo.
Una identidad cuyas señas quieren superar las limitaciones nacionalistas. Una nueva identidad que recoge lo mejor de nuestras tradiciones culturales comunes. Una identidad basada en la voluntad de paz y en la decisión de arrinconar definitivamente las confrontaciones nacionales del siglo XX, que tuvieron tan terribles consecuencia. Una identidad que incorpora a los derechos humanos y ciudadanos nuevos valores emergentes como el antirracismo, la protección del medio ambiente, los conceptos humanitarios, la conciencia sobre la escasez de bienes antes considerados de disponibilidad infinita.
Una identidad, en fin, que mira hacia el futuro, en vez de quedarse en estrecha defensa de privilegios, propia del pasado.
Este es y no otro el camino que estamos dispuestos a recorrer.
Sras. y Sres. hemos elegido este acto en torno al Estatuto de Autonomía para la entrega de las medallas del Parlamento al Hospital Marqués de Valdecilla y a la Diócesis de Santander.
Queremos significar con solemnidad que además de la esfera pública, fuera del ámbito gubernamental e institucional, la sociedad civil ha participado en el bienestar y en el progreso de esta región y cumple una función cada día más importante.
El Hospital Marqués de Valdecilla que ha cumplido 75 años y la Diócesis de Santander que ha cumplido 250 años forman parte de nuestra identidad regional.
Ha surgido de ideales altruistas o religiosos y han actuado subsidiariamente con las instituciones públicas, persiguiendo los mismos objetivos humanos, muchas veces superando o supliendo en su dedicación y esfuerzo a las propias instituciones de la Administración.
Hoy premiamos a estas dos instituciones, porque queremos agradecerles esos servicios que han hecho a nuestra sociedad. Es evidente que los ciudadanos de Cantabria han depositado y siguen depositando su máxima confianza en Valdecilla.
Es evidente también que la labor social y asistencial de la diócesis tiene el reconocimiento general de todos y su función religiosa conforta y satisface los deseos de muchas personas todos los días y en los momentos importantes de la vida.
Todo ello, por sí mismo, es merecedor de máximos reconocimientos, porque todo ello ayuda a hacer más feliz la vida de los hombres y las mujeres de esta región. Y eso precisamente es lo que el Parlamento ha querido premiar.
Llegado este momento quiero recordar los textos de dos inscripciones que expresan la motivación del reconocimiento de las dos medallas que hoy hemos entregado.
La primera inscripción es la que desde hace unos días figura en Valdecilla al pie del monumento erigido con motivo de su 75 aniversario y que la podemos hacer nuestra en el Parlamento:
“Al progreso de la medicina. A todos los trabajadores que desde 1929 forjaron una trayectoria ascendente.
A los que hoy conforman el presente de este progreso. A los que mañana recogerán el testigo de este esfuerzo en pro de la salud y el bienestar de la humanidad....”
La segunda inscripción se refiere a la Diócesis y figura sobre la piedra del dintel de la puerta principal del Parlamento. El obispo D. Rafael Menéndez de Luarca la mandó poner en latín para dejar bien claro quién y para qué construía el Hospital de San Rafael. Dice así: “A base de limosnas se construyó esta casa para curar enfermos en el años 1791..”
La recién creada diócesis de Santander construyó para los ciudadanos de Santander su primera gran obras social, un hospital para enfermos pobres, el Hospital de San Rafael” .
El destino que el tiempo ha deparado al viejo Hospital es sin duda uno de los más nobles que cabe a cualquier edificio: convertirse en Parlamento de su Comunidad. Es decir, llegar a ser el ámbito elegido para que los representantes de los ciudadanos reflexionen, debatan y adopten decisiones sobre todos los asuntos que interesan a la población.
Sras. y Sres. premiando a estas dos instituciones tradicionales y carismáticas, que hunden sus raíces en el fondo de nuestra sociedad, no sólo queremos recrearnos en el pasado y en el presente, sino que ponemos nuestros ojos en la sociedad civil del futuro.
Esperamos que alumbre nuevas organizaciones, nuevos movimientos capaces de acrecentar también nuestro capital social del futuro y servir a los ciudadanos del mañana, como lo han hecho las que hoy premiamos.
En este sentido, quiero terminar mi discurso deseando que un día en el futuro, otro presidente del Parlamento tenga el mismo honor que yo tengo hoy de reconocer los servicios que prestan a la comunidad otras organizaciones civiles nuevas que se incorporan a este noble ejercicio de hacer frente a los grandes problemas de la humanidad. Movimientos para defender en el mundo la paz, la salud, el bienestar de los más necesitados o la defensa de los derechos de la mujer, del medio ambiente o para fomentar y extender la democracia a todos los países de la tierra.
El Parlamento estará aquí para agradecer y reconocer esos méritos, en nombre y representación de los ciudadanos igual que hoy lo hacemos con el Hospital Marqués de Valdecilla y con la diócesis de Santander.
Actuar en tan alto nombre y representación, créanme Sras. y Sres., es el más alto honor que cabe ejercer a una persona.
Nada más y muchas gracias.